Charlas de taberna | Epopeya de Ana Gabriela Guevara | Por: Marcos H. Valerio
Muchos aún recordamos la plata que paralizó a México en Atenas 2004: Un oro que se escapó por detalles Ana Gabriela Guevara, la velocista sonorense que puso a México en el mapa del atletismo de élite, comenzó como una adolescente sin experiencia en pista, comenta Héctor Reyes, cronista olímpico con más de tres décadas en el periodismo.
Recuerda que la conoció en la Segunda Olimpiada Nacional, organizada por Ivar Cisniega, donde coincidió con Juan Pedro Toledo, la figura de la velocidad en ese momento.
“Era una chica normal, no tenía el físico imponente que mostró en 2004”, recuerda Reyes.
Sin saber correr técnicamente, Ana fue tomada bajo la tutela del entrenador cubano Raúl Barreda, quien la formó desde cero. Su desarrollo fue explosivo, impulsado por peculiaridades hormonales que le dieron un musculatura poderosa y dominante en los 400 metros planos.
De esa base surgió una trayectoria meteórica: campeona mundial en París 2003 con 48.89 segundos (uno de los mejores tiempos históricos), invicta durante años y número 1 del ranking mundial de 2001 a 2004.
Una de las carreras que más impactó al especialista Héctor Reyes fue un relevo impactante en Brasil, que considera una de sus mejores actuaciones, comparable al título mundial.
ATENAS 2004: LA LESIÓN, EL CANSANCIO Y LA PLATA INOLVIDABLE
Llegó a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 como favorita absoluta, pero con una lesión en el tendón de Aquiles.
Conquistó la medalla de plata en 49.56 segundos, en una final dramática perdida por centésimas ante la bahameña Tonique Williams-Darling (49.41).
Fue la primera mujer mexicana en subirse al podio olímpico en 400 metros lisos, un momento que paralizó al país.
Sin embargo, Héctor Reyes señala que el resultado se vio afectado por más que la lesión: “Problema de fatiga, cansancio o exceso de confianza”.
Por primera vez, Ana había empezado una relación sentimental, dejó de entrenar con la misma intensidad, viajaba a Mérida para ver a su pareja y, aunque nunca se había lesionado gravemente, esta vez sí ocurrió. El oro se escapó por detalles.
DEL RETIRO A LA FUNCIÓN PÚBLICA
Atrás quedó Atenas, no se preparó adecuadamente para Pekín 2008 y se retiró en medio de conflictos con la Federación Mexicana de Atletismo.
Ya como dirigente —en el Instituto del Deporte del Distrito Federal y luego como titular de la CONADE—, las expectativas eran altísimas, pero “se le vio poco o nada”.
La institución acumuló más problemas que éxitos esperados, recuerda Héctor Reyes.
El especialista quien cubrió eventos deportivos para radio, televisión y prensa escrita, resume una historia de transformación: De una joven sin experiencia en una Olimpiada Nacional a una leyenda con título mundial y plata olímpica inolvidable.
Su legado deportivo brilla intensamente, aunque su paso por la administración pública dejó un sabor agridulce.
Ana Gabriela Guevara sigue siendo el símbolo máximo del atletismo mexicano, una atleta que voló alto y marcó época en las pistas.
