Colaboraciones

Paso a desnivel | Por: David Cárdenas Rosas | Margarita Eustaquia Maza Parada: una mujer con voz propia a través de la palabra escrita

Nueva York, abril 27, 1866

Mi estimado Juárez:

Con mucho gusto he leído tus dos cartitas que recibí el 23 y 30 de marzo porque veo que estás bueno, y que pronto te irás por Chihuahua. Te felicito por el triunfo que han tenido y en mi nombre felicita a todos los señores, particularmente al señor Terrazas, y que siento mucho que lo hayan herido, pero que espero no será cosa seria y que pronto tengamos el gusto de saber que está bueno.

Ahora si todas las noticias son buenas, merecen la pena; pero antes de estos triunfos no teníamos más que ilusiones. Ya tú sabes que cuando empezamos a ganar seguido, nos seguimos de frente.

Las últimas comunicaciones del señor, Suart, (Seward) dice que son buenas: Santa te las mandará.

Todos por aquí estamos buenos y te mandan mil abrazos y felicitaciones. Las pobres muchachas creen que en una o dos semanas estamos en México, pero yo les digo que aunque las noticias son muy buenas, no podemos ir tan violento como deseamos.

Adiós viejo, sabes que te ama y no te olvida tu esposa.

Margarita.

Margarita Eustaquia Maza Parada no fue solo la esposa de Benito Juárez. Fue una mujer de con voz propia, fortaleza emocional y una profunda conciencia histórica.

Nacida en Oaxaca en 1826, recibió una educación poco común para su tiempo, lo que le permitió convertir la escritura en un puente de afecto y resistencia. Durante los años de exilio de Juárez, sus cartas fueron refugio, aliento y ancla moral.

En ellas hablaba de la vida cotidiana, de sus hijos y de la incertidumbre política, siempre con serenidad y esperanza. Margarita evitaba la queja y ofrecía consuelo, demostrando una entereza que sostuvo a su familia en los momentos más difíciles.

Agregamos que a través de sus palabras, Benito Juárez deja de ser el estadista que los historiadores nos presentan como alguién solemne y petreo para mostrarse como un hombre sensible, preocupado y, sostenido afectuosa y emocionalmente por el amor de su esposa.

Margarita Maza falleció el 2 de enero 1871, pero su legado permanece vivo en esas cartas que nos recuerdan que incluso los grandes personajes de la historia se construyen desde la intimidad, el afecto y la fortaleza humana.

Sostener a su familia en tiempos de adversidad fue, para Margarita Maza, una forma de ejercer la libertad y defenderla. Desde su espacio, contribuyó a preservar los valores que darían sentido y permanencia al proyecto de nación de la República Mexicana.

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