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México, cuna del chile: riqueza genética que da sabor al mundo

Ciudad de México, 10 de enero de 2026.-  Hablar de chiles es hablar de México. La palabra “chile”, proveniente del náhuatl chilli o xilli, nombra a todos los frutos del género Capsicum, un grupo de plantas originarias de América y cuya historia está profundamente ligada al desarrollo de las civilizaciones mesoamericanas.

Junto con el maíz, el frijol y la calabaza, este cultivo fue pilar de la alimentación prehispánica y continúa siendo un elemento central de la identidad gastronómica y cultural del país. Evidencias arqueológicas demuestran que su cultivo en Tehuacán, Puebla, y Ocampo, Tamaulipas, se remonta del periodo 7000 a 2555 a. C., lo que confirma que México no solo es uno de los principales centros de domesticación del chile, sino también un reservorio de su invaluable riqueza genética.

Con esto te preguntarás: ¿Cuáles son los chiles más producidos en nuestro país? A continuación te presentamos una lista de cinco y, después de leer este blog, acudas a tu mercado más cercano y adquieras alguno de estos para preparar deliciosos platillos y disfrutes de la riqueza varietal de México.

Chile jalapeño: la variedad más producida en el país

El chile jalapeño verde es una de las variedades más reconocidas dentro y fuera del país. Se caracteriza por su forma cónica, piel tersa y un picor medio que lo hace ideal para múltiples usos: fresco, asado, encurtido o relleno.

De acuerdo con la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, su producción alcanzó 767 mil 667 toneladas al cierre de 2024.

Esa producción se cultivó y cosechó en 26 mil 465 hectáreas y tuvo un valor de más de seis mil 418 millones de pesos. Chihuahua, Sinaloa, Michoacán, Jalisco y Sonora lideran su producción.

Chile poblano: el histórico por excelencia

De sabor suave y aroma profundo, el chile poblano es la segunda variedad más producida y es indispensable en platillos emblemáticos como los chiles en nogada y los chiles rellenos, debido a su tamaño grande y pulpa carnosa. Además, lo suelen convertir en chile ancho al secarse.

En 2024 se produjeron 365 mil 790 toneladas en 14 mil 722 hectáreas, con un valor de tres mil 852 millones de pesos, y destacaron Zacatecas, Guanajuato, Sinaloa, Jalisco y San Luis Potosí como principales productores.

 

Chile serrano: intensidad y frescura para las salsas

El chile serrano se distingue por su tamaño pequeño, textura firme y un picor más intenso que el jalapeño. Es esencial en salsas frescas, guacamoles y platillos donde se busca un golpe directo de sabor.

Al concluir 2024 se produjeron 355 mil 177 toneladas, con un valor de cuatro mil 023 millones de pesos, lo que refleja su alta demanda en la cocina mexicana.

Chile chilaca: versatilidad para moles y adobos

El chilaca es alargado, de piel lisa y verde oscuro; al secarse se convierte en el conocido chile pasilla. Su sabor es complejo, ligeramente dulce y ahumado, ideal para moles, adobos y caldos.

En 2024, su producción fue de 87 mil 412 toneladas en tres mil 792 hectáreas, con un valor de 887 millones de pesos, siendo Chihuahua, Querétaro y Guanajuato los estados que más destacan en su cultivo.

Chile morrón: dulzura y mayor valor de producción

A diferencia de otras variedades, el chile morrón no es picante y se caracteriza por variedad de colores —verde, rojo, amarillo y naranja— y su pulpa gruesa, jugosa y dulce. Es fundamental en ensaladas, guisos, alambres y platillos gourmet, además de tener una alta demanda en mercados internacionales.

En 2024 se produjeron 529 mil 859 toneladas en seis mil 584 hectáreas, con un valor de ocho mil 886 millones de pesos, superando en valor de producción a la variedad más producida (jalapeño). Sinaloa, Sonora, Guanajuato, Jalisco y Querétaro se posicionaron como los principales estados productores.

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La enorme diversidad de chiles que se cultivan en México representa la fortaleza productiva, la dedicación de las y los productores mexicanos y confirma la posición de México como centro de origen, domesticación y diversificación.

Preservar esta riqueza, es proteger la historia, la soberanía alimentaria y la identidad gastronómica que, desde tiempos ancestrales, ha dado al mundo uno de sus sabores más intensos y emblemáticos.

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