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Sánchez desafía a la derecha y reivindica política migratoria con enfoque humanitario

  • El mandatario español garantiza asilo a quienes cumplan los requisitos legales y advierte que la defensa del Estado de derecho no puede desvincularse del respeto a la dignidad humana

MADRID, 07 de septiembre del 2026.— En medio de una creciente confrontación política por la crisis migratoria en Ceuta, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, defendió la actuación de su administración y aseguró que las personas que tengan derecho a solicitar asilo recibirán protección en España, conforme a las normas nacionales y al derecho internacional.

El dirigente socialista sostuvo que la respuesta institucional frente a la llegada masiva de migrantes debe combinar el cumplimiento de la ley con el respeto a los derechos fundamentales. Bajo esa premisa, respaldó el dispositivo asistencial puesto en marcha para atender a los miles de migrantes que aún permanecen en las calles de la ciudad autónoma.

Según las cifras manejadas por el gobierno español, la entrada masiva registrada a finales de julio involucró a más de 72 mil personas y dejó 141 fallecidos. Actualmente, unas cinco mil personas permanecen en las calles de Ceuta, escenario que ha profundizado las diferencias entre el Ejecutivo central y los sectores de oposición.

Durante una reunión con parlamentarios socialistas de las Cortes españolas y europeas, Sánchez respondió a los cuestionamientos formulados por las fuerzas de derecha y ultraderecha, que han acusado a su gobierno de una gestión inadecuada y han planteado incluso llevar al mandatario ante los tribunales bajo acusaciones de “traición”.

El presidente español aprovechó el debate para colocar la crisis migratoria dentro de una disputa política más amplia en Europa. Ante el avance electoral de la extrema derecha, particularmente tras los resultados registrados en Sajonia-Anhalt, Alemania, defendió el proyecto de coalición progresista que encabeza y presentó a España como un referente en la defensa de las libertades.

Sánchez afirmó que la ofensiva de sectores ultraderechistas contra su gobierno responde, entre otros factores, a la defensa de políticas sociales y progresistas. Según su planteamiento, el avance de la derecha radical representa un riesgo para derechos y libertades, el Estado de bienestar y la convivencia democrática.

Asilo para quienes cumplan la ley

Frente a las exigencias de sectores conservadores para acelerar las expulsiones, Sánchez estableció que el gobierno distinguirá entre quienes tienen derecho a protección internacional y quienes no cumplen con los requisitos.

Afirmó que los primeros permanecerán en territorio español, mientras que aquellos que no acrediten las condiciones establecidas serán devueltos. Con ello, buscó subrayar que una política migratoria firme puede coexistir con el cumplimiento de las obligaciones internacionales.

“La contundencia del Estado social y de derecho, que es nuestra democracia, no es incompatible con la dignidad humana”, sostuvo.

Ceuta, también bajo investigación

Mientras el Ejecutivo enfrenta la presión política, la crisis migratoria también llegó al ámbito judicial. La jueza de la Audiencia Nacional, María Tardón, asumió la investigación de los hechos ocurridos en Ceuta, al considerar que podrían constituir un ataque grave contra la integridad territorial de España.

La Fiscalía respaldó la apertura de las pesquisas. En su resolución, la magistrada señaló que se investiga una conducta presuntamente delictiva cometida fuera de territorio español que habría afectado gravemente la integridad territorial del país mediante una entrada masiva, acompañada de flujos migratorios irregulares.

En el ámbito local, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, elevó sus críticas al gobierno central y describió la situación como una “olla a presión”. El dirigente conservador acusó al Ejecutivo de Madrid de permanecer ausente durante la crisis y sostuvo que existen elementos para considerar que Marruecos estaría detrás de los acontecimientos.

La situación mantiene así abiertos varios frentes para el gobierno de Sánchez: la atención humanitaria a los migrantes, la presión de la oposición, el debate sobre las políticas migratorias y una investigación judicial que podría ampliar las consecuencias políticas de la crisis.

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