Evocarán, a través del canto y la música, la lucha y la resistencia africana y afrodescendiente en América
- Herencia africana en la música coral. Gospel, spirituals, danzas latinoamericanas y más es el nombre de dos conciertos que honrarán en 2026 la huella cultural de personas esclavizadas y afrodescendientes
- Tras una primera presentación en julio de 2025 en el Palacio de Bellas Artes, el INBAL vuelve a reconocer este legado al iniciar sus actividades de este año
Ciudad de México, 22 de enero de 2026.- El Coro de Madrigalistas de Bellas Artes y el director invitado Rodrigo Cadet reivindicarán, a través del canto, la libertad y resistencia de los esclavos africanos en dos conciertos titulados Herencia africana en la música coral. Gospel, spirituals, danzas latinoamericanas y más, que se realizarán este fin de semana en la capital mexicana.
Organizadas por la Coordinación Nacional de Música y Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), ambas funciones se realizarán el viernes 23 de enero, a las 18 horas, en El Claustro de Sor Juana, y el domingo 25, a las 12 horas, en el Pabellón del Jardín Escénico, ubicado en el Bosque de Chapultepec (1ª sección), a un costado del Auditorio Nacional. La entrada será libre, con cupo limitado.
De acuerdo con Cadet, afrodescendiente de madre mexicana y padre haitiano, el público presenciará un programa excepcional por su riqueza y por ser poco común en los repertorios del país. La propuesta invita a un recorrido histórico que transita por Estados Unidos, América Latina y Nigeria, mostrando el impacto profundo y vibrante de la cultura africana en la música universal.
“Desde el siglo XVI, la música africana ha estado presente allí donde hubo diáspora, aun cuando fue sistemáticamente invisibilizada. Sus ritmos, su relación orgánica entre cuerpo y sonido, su concepción comunitaria del canto y su profunda carga espiritual permeó la música sacra colonial, el barroco americano, los spirituals, el blues, el jazz y gran parte de la música popular moderna”.
“Lo africano no solo aportó formas musicales, sino una manera de resistir, de narrar el dolor y de afirmar la vida a través del canto”, explica el curador del programa, integrado por canciones de Billie Holiday, Sam Cooke, Byron Smith y otros autores de distintas latitudes, el cual se interpretó por primera vez el 13 de julio de 2025 en el Palacio de Bellas Artes.
Cantos de libertad y alegría
De acuerdo con diversas fuentes históricas, entre los siglos XVI y XIX millones de personas fueron forzadas a salir de África y trasladadas a América para ser sometidas a la esclavitud. En ese contexto de opresión, la música y la danza surgieron como expresiones de vida, identidad y resistencia, así como un llamado a la libertad.
La selección musical refleja cómo las personas esclavizadas hallaron en el canto refugio, esperanza, memoria y resistencia. La primera parte presentará spirituals —canciones de libertad de un pueblo esclavizado, nacidas en los campos de algodón del sur de Estados Unidos—, así como góspel, canto de exaltación religiosa de comunidades ya libres, pero aún inmersas en la segregación racial.
La segunda parte mostrará la fusión de lo afro con tradiciones indígenas y europeas, florecida en templos, plazas y salones de América Latina, y cómo la influencia africana permeó la música sacra virreinal y las danzas populares. Se interpretarán “negrillas” de Juan de Araujo y Juan Gutiérrez de Padilla, piezas que imitaban el habla y los ritmos de los africanos en la Nueva España.
El programa también incluirá Betelehemu, canto de la cultura yoruba de Nigeria —raíz fundamental de la música afrolatina—, además de obras de influencia brasileña, mambo cubano y dos piezas de Rodrigo Cadet: Danzón del querer y Dicha sin fin, estrenadas en julio pasado durante el concierto Sin cadenas. Herencia africana en la música coral.
Nurani Huet, integrante del Coro de Madrigalistas de Bellas Artes, explica algunas características afrodescendientes reflejadas en este repertorio: “La voz es un instrumento mágico que puede tomar varias formas y, en estos conciertos, a través de elementos onomatopéyicos, se simulan instrumentos de percusión”.
Además, señala que “el hecho de que sean piezas corales y no solistas nos habla mucho de su origen, que siempre es la comunidad. Es decir, no estamos solos; nuestra fuerza es juntos”.
La “tercera raíz” en México
Para Rodrigo Cadet, la presencia africana en el país “es innegable en expresiones como el son jarocho, los sones y chilenas de la Costa Chica, el danzón y la rumba, así como en múltiples prácticas rítmicas y vocales del Caribe mexicano”. No obstante, enfatiza que, aunque México ha reconocido constitucionalmente la huella africana como su “tercera raíz”, aún queda mucho por lograr.
“En lo musical y cultural, el legado africano sigue siendo más practicado que nombrado, más vivido que estudiado. Falta integrarlo de manera explícita en la educación, la programación artística y el discurso cultural. Reconocerlo plenamente implica no solo celebrarlo, sino asumirlo como parte constitutiva de nuestra identidad”, asegura.
En las funciones de Herencia africana en la música coral. Gospel, spirituals, danzas latinoamericanas y más, los asistentes escucharán los espirituales Deep River, My Soul Been Anchored in the Lord y los góspeles City Called Heaven, Strange Fruit y Worthy to be praised. Asimismo, Los coflades de la estleya, Asa Branca y Mambo Qué rico E, entre otros.
