Maíz, atole y Rosca de Reyes para conectar con la tradición
Ciudad de México, 06 de enero de 2026.- Cada 6 de enero, los hogares mexicanos se llenan de risas, aromas dulces y reuniones familiares para partir la tradicional Rosca de Reyes. Y junto a este pan —esponjoso, dulce y decorado con ate, higo, membrillo, costra de azúcar y nuez— hay un acompañante imprescindible que conecta con nuestras raíces: el atole.
El atole es una de las bebidas de mayor tradición y versatilidad, pues suele prepararse de masa, chocolate u otras frutas y semillas de temporada. Pero todos tienen algo en común, el uso de maíces como base. Así es, el maíz es el grano sagrado de Mesoamérica.
La travesía de la tradicional Rosca de Reyes
La Rosca de Reyes tiene su origen en Europa, particularmente en España y Francia, donde desde la Edad Media se celebraba la Epifanía —la visita de los Reyes Magos al niño Jesús— compartiendo un pan circular que simbolizaba la eternidad y el amor divino.
Con la llegada de los españoles a América, esta tradición cruzó el océano y encontró en México un nuevo hogar. Ahí no solo fue adoptada, sino enriquecida con ingredientes locales.
En nuestro país se agregaron frutas cristalizadas de colores, que representan las joyas de las coronas reales, y la famosa figura del “Niño Dios” escondido para protegerlo de Herodes.
La tradición indica quienes encuentren al Niño Jesús se volverán sus padrinos y, con ello, lo deberán presentar en el templo de Dios el Día de la Candelaria. Para acompañar esta celebración se deberán encargar de los tamales y, de esta manera, reforzar los lazos familiares y comunitarios.
El maíz: el corazón del atole
El atole es el acompañante perfecto para disfrutar la Rosca de Reyes y… también de los tamales. Esta bebida —caliente, espesa y reconfortante— se preparaba originalmente con masa de maíz, agua y endulzantes naturales como la miel de maguey.
Hoy se presenta en múltiples versiones como vainilla, chocolate, guayaba, fresa, pinole o arroz, pero siempre conservando al maíz como su esencia.
Además de su sabor, es una bebida altamente nutritiva porque aporta energía, fibra, calcio y carbohidratos complejos, lo que la convierte en el complemento perfecto para comenzar el año.
Este dúo es más que un antojo, es un encuentro de historias. Cada sorbo de atole y cada rebanada de rosca son una manera de rendir homenaje al campo mexicano, a las manos que cultivan el maíz y a las familias que mantienen vivas estas tradiciones que nos unen año con año.
Así, la prosperidad compartida también se refleja en nuestras tradiciones, el campo y la cultura gastronómica.
Desde la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural te invitamos a consumir productos del campo mexicano. Al hacerlo, preservamos la riqueza de nuestra tierra, apoyamos a las y los productores nacionales y mantenemos vivas nuestras tradiciones culinarias, reconocidas en todo el mundo.
