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Fingen que son buscadores para estafar a madres

Ciudad de México, 30 de agosto de 2025.- Lucía Díaz, fundadora del Colectivo Solecito de Veracruz, denunció no sólo la violencia que enfrentan las madres que buscan a sus hijos desaparecidos, sino también la falta de humanidad de quienes se aprovechan de su dolor y desesperación.

En entrevista en Al Medio día con Solórzano, subrayó que en este camino no sólo se enfrentan al abandono institucional, sino también a las redes de estafa que engañan a las familias, prometiéndoles información o localización de sus seres queridos a cambio de dinero.

Narró el caso de Aída Juárez Jacobo, quien dedicó sus recursos a intentar dar con el paradero de su hija Guadalupe, desaparecida en junio de 2025, sostenida por una pensión que le permitió costear los supuestos servicios de personas que le prometían información, promesas que nunca se cumplieron.

“La engañaron, le decían que su hija estaba en Tuxpan, y se mudó para allá. La hicieron gastar todo su dinero, incluso en supuestos buscadores que la contactaban en Facebook. Había un hombre, que se decía buscador, al que incluso le mandaba dólares. Así la estuvieron exprimiendo”, dijo la activista.

Díaz explicó que Aída vivía acompañada únicamente de su hija con discapacidad, y que la distancia con el grupo la volvió aún más vulnerable. El jueves, el cuerpo fue encontrado en San Luis Potosí, días después de aparentemente haber sido secuestrada en Zacatecas, hecho por el que hay una persona detenida.

“Nosotras éramos su red de apoyo en el puerto, pero al irse a Tuxpan la perdimos. Ella insistía en quedarse allá, aferrada a esa idea. Dejó de contestarnos mensajes y la hallaron muerta dos días después. Fue un golpe durísimo”, señaló.

Insistió en que éste no es un caso aislado, sino parte de un patrón que repite la violencia contra las madres buscadoras, quienes, además de enfrentar el riesgo físico, la revictimización y el abandono institucional, deben sortear engaños y extorsiones, y su dolor se convierte en un negocio para oportunistas.

“Este camino está lleno de lo peor del ser humano. No sólo tenemos que lidiar con la violencia directa, sino también con quienes lucran con nosotras”, lamentó.

Al ser cuestionada sobre la situación de la búsqueda de desaparecidos en México y el futuro bajo nuevas autoridades, aseguró: “Yo no alcanzo a ver cambios radicales. Este problema se dejó crecer, se permitió que se abriera un hoyo negro profundísimo. Y hasta ahora no vemos la luz. El Colectivo Solecito se llama así porque algún día queremos ver esa luz, pero la verdad es que hoy seguimos en la oscuridad”.

Recordó que en más de una década de trabajo ha visto promesas incumplidas y apenas un caso con justicia efectiva, pese a saber desde el inicio quién era el responsable: “Todas las autoridades prometen, pero pocas cumplen. Yo llevo 12 años con el caso de mi hijo y apenas ahora encarcelaron a una persona, porque era su empleado. Es inaudito”.

También reflexionó sobre el peso emocional de las familias, y subrayó que el activismo ha sido su forma de sobrevivir.

“Vivir con un desaparecido es cargar con una espada clavada en el pecho. Cuando se mueve, duele. El colectivo me ha ayudado a mantenerme activa y a no dejarme caer. Pero no todas lo logran: muchas madres se obsesionan, se desgastan, y la soledad las mata. Eso fue lo que pasó con Aída”, compartió.

Con información de: La Razón

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