A 18 años de Lehman, la deuda de EU vuelve a encender alertas
- El rendimiento del bono a 10 años ronda 5%, mientras inflación, petróleo y déficit fiscal presionan el costo de financiamiento de Washington
Washington, 16 de septiembre del 2026.- Dieciocho años después de la quiebra de Lehman Brothers, el mercado financiero estadunidense enfrenta nuevamente un escenario de tensión, esta vez marcado por el encarecimiento de la deuda pública, la persistencia de la inflación y el repunte de los precios del petróleo.
El 15 de septiembre de 2008, Lehman Brothers, entonces el cuarto banco más grande de Estados Unidos, se declaró en bancarrota. La caída de la institución se convirtió en uno de los momentos decisivos de la crisis financiera mundial que posteriormente sería considerada la peor desde la Gran Depresión de 1929.
Hoy, el contexto es diferente, pero algunos indicadores vuelven a concentrar la atención de los mercados. El rendimiento del bono del Tesoro estadunidense a 10 años se ubica cerca de 5 por ciento, con lo que se aproxima a niveles no vistos en casi dos décadas.
El movimiento refleja una mayor exigencia de los inversionistas para adquirir deuda del gobierno estadunidense y, al mismo tiempo, encarece el financiamiento para la principal economía mundial.
La presión ocurre mientras la deuda de Estados Unidos superó los 40 billones de dólares en agosto de 2026, en un contexto de déficits presupuestarios continuos y mayores costos de financiamiento.
A este panorama se suma la evolución de los precios. La inflación anual alcanzó 3.4 por ciento en agosto, todavía por encima del objetivo de 2 por ciento de la Reserva Federal (Fed), mientras el incremento del petróleo derivado de la situación en Medio Oriente amenaza con generar nuevas presiones durante septiembre.
El encarecimiento de la energía representa un desafío adicional para la política monetaria, pues una inflación más persistente podría limitar el margen de maniobra de la Fed para reducir las tasas o incluso alimentar expectativas de mayores incrementos.
La evolución del bono a 10 años también repercute directamente sobre consumidores y empresas. Carlos Ponce, socio fundador y director general de SNX, señaló que este instrumento constituye una referencia importante para créditos hipotecarios, automotrices y tarjetas de crédito.
El especialista explicó que el incremento de las tasas de interés también modifica la valuación de las empresas, debido a que los flujos de efectivo proyectados pierden valor presente cuando son descontados con tasas más elevadas.
Las acciones emprendidas por el secretario del Tesoro estadunidense mediante la compra de bonos tampoco consiguieron revertir de manera significativa el avance de los rendimientos.
En este escenario, los mercados permanecen atentos a las decisiones de la Reserva Federal. Las expectativas de los inversionistas contemplan un posible aumento de 0.25 puntos porcentuales en la tasa de referencia, en momentos en que la autoridad monetaria busca contener las presiones inflacionarias.
A los factores macroeconómicos se agrega la incertidumbre en torno al mercado de inteligencia artificial. El fuerte crecimiento de las empresas vinculadas con esta tecnología y las advertencias sobre una posible sobrevaluación han abierto un nuevo frente de discusión entre los participantes del mercado.
La economía estadunidense ha atravesado diversos episodios de presión desde la crisis financiera de 2008. Primero vino el proceso de recuperación, posteriormente la pandemia y, más recientemente, los conflictos geopolíticos en Medio Oriente, con efectos directos sobre los mercados energéticos.
Ahora, el aumento del petróleo amenaza con frenar nuevamente el descenso de la inflación, mientras el creciente costo de la deuda obliga a los mercados a observar con mayor atención la trayectoria fiscal de Washington.
Para Ponce, la combinación de estos factores anticipa un periodo de elevada volatilidad en los mercados financieros.
