BID advierte sobre riesgos de elevar más el salario mínimo en México
- El organismo internacional señala que nuevas alzas requieren mayor cautela ante posibles efectos sobre la informalidad; destaca que los trabajadores mexicanos reciben una proporción menor del valor que generan
Ciudad de México, 31 de agosto del 2026.- El proceso de recuperación del salario mínimo en México enfrenta un nuevo punto de debate. David Kaplan, investigador de la División de Mercados Laborales y Seguridad Social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), advirtió que futuros incrementos deberán aplicarse con mayor cautela debido a que el ingreso mínimo ya se encuentra ligeramente por encima de la remuneración mediana de los trabajadores del país.
Durante una conferencia de prensa, el especialista señaló que la experiencia internacional muestra que aumentos excesivos del salario mínimo pueden generar efectos adversos, particularmente sobre la informalidad laboral. Por ello, consideró necesario identificar el nivel a partir del cual nuevas alzas podrían resultar contraproducentes para los propios trabajadores.
Los datos expuestos por Kaplan muestran que México ha registrado uno de los mayores incrementos reales del salario mínimo entre los países de América Latina y el Caribe durante los últimos años. La recuperación ha permitido que las remuneraciones crezcan por encima de la inflación y, con ello, aumente el poder adquisitivo de los trabajadores.
Sin embargo, el investigador planteó que para 2026 comienzan a aparecer señales que obligan a revisar el ritmo de los aumentos. Indicó que el salario mínimo equivale actualmente a 1.01 veces la mediana salarial del país, por lo que la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) deberá considerar este nivel como un referente para las próximas decisiones.
Kaplan sostuvo que el escenario “amerita reflexión y cuidado mucho mayor hacia adelante con los aumentos”, debido a los posibles efectos que tendría sobre el funcionamiento del mercado laboral.
Otro de los factores que generan preocupación es la evolución de la productividad. Entre 2000 y 2024, el Producto Interno Bruto (PIB) por trabajador en México disminuyó 2.8 por ciento, mientras que el ingreso laboral promedio aumentó 18.3 por ciento en términos reales.
Para el investigador del BID, el hecho de que la productividad por ocupado no haya recuperado siquiera el nivel registrado en el año 2000 constituye un elemento que debe ser considerado dentro del debate sobre la política salarial.
A su vez, Sofía Ramírez, directora de México ¿Cómo Vamos?, destacó que la administración actual ha dado continuidad a la estrategia de recuperación de los salarios mínimos impulsada durante el gobierno anterior. Reconoció que los incrementos reales han contribuido a reducir la pobreza laboral, aunque subrayó que la política salarial no puede analizarse de manera aislada.
En este sentido, planteó la necesidad de acompañar la recuperación de los ingresos con medidas fiscales e industriales que permitan fortalecer la generación de valor y la productividad de la economía mexicana.
De acuerdo con información de la Conasami, el poder de compra del salario mínimo, medido a partir de su relación con el costo de una canasta básica, aumentó 152.8 por ciento entre diciembre de 2018 y abril de 2026.
Trabajadores reciben menor proporción del valor generado
El informe del BID también coloca sobre la mesa una problemática distinta: aunque el salario mínimo ha registrado una importante recuperación, los trabajadores mexicanos continúan recibiendo una proporción relativamente baja del valor económico que generan.
El organismo señala que por cada dólar de ingresos producido por un trabajador mexicano, éste recibe aproximadamente 50 centavos. La proporción contrasta con la registrada en Estados Unidos, donde alcanza 65 centavos, y con el promedio de las economías avanzadas, de 81 centavos.
La comparación también ubica a México por debajo de otros países latinoamericanos. En Argentina, los trabajadores reciben alrededor de 73 centavos por cada dólar generado; en Honduras, 58; Brasil, 57; Uruguay, 55; y Costa Rica y El Salvador, 52 centavos.
Hasta 2023, de acuerdo con el estudio Hacer que los mercados laborales funcionen: mejorar la productividad y el bienestar de los trabajadores en América Latina y el Caribe, la política de recuperación del salario mínimo en México había mostrado resultados favorables.
El documento señala que los incrementos contribuyeron a reducir la desigualdad salarial, generaron un efecto de referencia para trabajadores asalariados y por cuenta propia y, hasta ese momento, no habían provocado una reducción del empleo formal.
No obstante, el informe también revela que 28 por ciento de los trabajadores asalariados percibía ingresos inferiores al salario mínimo en 2023, pese a que la política salarial tenía incidencia sobre aproximadamente la mitad de los trabajadores.
El debate que se abre hacia adelante, por tanto, no se limita a determinar cuánto debe aumentar el salario mínimo, sino a establecer cómo combinar la recuperación del ingreso con mayores niveles de productividad, formalidad laboral y una distribución más equilibrada del valor generado por la economía.
