Milei busca contener malestar en fuerzas armadas con aumento salarial
- El gobierno argentino destinará 33 millones de dólares para elevar los ingresos de militares y agentes federales, afectados por la inflación, el endeudamiento y la pérdida del poder adquisitivo
Buenos Aires, 31 de agosto del 2026.- El gobierno del presidente argentino Javier Milei anunció un incremento salarial para integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad, con una inversión equivalente a 33 millones de dólares, en un intento por mejorar las condiciones económicas de un sector que ha resentido el impacto de la inflación y las políticas de ajuste aplicadas durante su administración.
El paquete contempla un aumento de 12.22 por ciento en los haberes del personal militar en activo y retirado, que se aplicará entre septiembre y diciembre de 2026. Para los integrantes de las fuerzas federales de seguridad se establecieron incrementos de entre 10 y 30 por ciento en los salarios básicos.
Las mejoras alcanzarán a elementos de la Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, Policía Federal, Servicio Penitenciario Federal y Policía de Seguridad Aeroportuaria.
La Presidencia argentina justificó las medidas como parte de una estrategia para “fortalecer y recuperar” a las Fuerzas Federales de Seguridad y las Fuerzas Armadas, mediante una mejora en las condiciones del personal y el reconocimiento de las particularidades de sus funciones.
El anuncio ocurre después de que los salarios militares registraran una pérdida promedio de 28 por ciento frente a la inflación entre finales de 2023 y los primeros meses de este año, pese al programa de equipamiento impulsado por Milei desde el inicio de su administración.
El mandatario había colocado la recuperación de las capacidades militares y de seguridad entre sus compromisos de gobierno, al responsabilizar a las administraciones de centroizquierda anteriores de un supuesto proceso de desfinanciamiento y deterioro de las instituciones armadas.
Sin embargo, el rezago salarial se convirtió en uno de los principales problemas para el personal. Antes del ajuste anunciado, un cabo del Ejército, el rango de menor jerarquía, recibía un salario básico equivalente a 566 dólares, mientras el ingreso necesario para que una familia evitara caer por debajo de la línea de pobreza era aproximadamente el doble, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) correspondientes a julio.
El deterioro de los ingresos también ha obligado a modificar las condiciones laborales de los integrantes de las fuerzas. En junio, el Ministerio de Defensa flexibilizó la disposición de dedicación exclusiva para permitir que militares y agentes federales puedan desempeñar actividades en el sector privado y complementar sus ingresos.
La medida refleja el impacto que ha tenido el aumento del costo de vida sobre los trabajadores del sector público. Tan sólo en julio, la inflación fue de 2.1 por ciento y el acumulado anual llegó a 19.3 por ciento.
A ello se suma el crecimiento de los niveles de endeudamiento. De acuerdo con consultoras privadas que procesan información del Banco Central, aproximadamente una cuarta parte de los militares y agentes federales presenta dificultades para cubrir sus compromisos financieros con bancos y billeteras virtuales.
Con el nuevo incremento, el gobierno de Milei pretende contener el deterioro salarial dentro de las instituciones responsables de la defensa y la seguridad, en un escenario económico marcado por el ajuste presupuestario y la reducción del poder adquisitivo de amplios sectores de la población.
