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Resistencia civil y política frente a la violencia federal en Mineápolis

Activistas y autoridades locales exigen el retiro de agentes federales; el gobierno federal nombra un mediador ante la creciente indignación pública y política.

Washington, 27 de enero del 2026.- La reciente muerte de Alex Pretti, enfermero de cuidado intensivo, a manos de agentes federales en Mineápolis ha generado una ola de indignación nacional, obligando a la Casa Blanca a revisar su estrategia ante las críticas y movilizaciones ciudadanas. Los hechos, ampliamente documentados en video, muestran que agentes federales rociaron con gas pimienta a Pretti, lo inmovilizaron y posteriormente un miembro de la Patrulla Fronteriza disparó a quemarropa, lo que provocó un fuerte debate político en Washington y en todo Estados Unidos.

El gobierno federal, incluyendo la Casa Blanca, el Departamento de Seguridad Nacional y la Patrulla Fronteriza, reiteró inicialmente que la víctima representaba una amenaza y calificó la acción como defensa de los oficiales. Sin embargo, videos publicados demostraron que Pretti no representaba peligro alguno y que portaba un arma legalmente registrada, lo que aumentó las críticas hacia la administración de Donald Trump.

Nombramiento de mediador y cambios en la operación

Ante la presión pública, el presidente estadounidense designó a Tom Homan, conocido como “zar fronterizo”, para supervisar la operación en Mineápolis y actuar como mediador con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey. El jefe de la Patrulla Fronteriza y varios agentes se retirarán próximamente, según reportes de CNN y AP.

Paralelamente, legisladores republicanos y demócratas exigieron mayor transparencia sobre las tácticas empleadas por ICE y otras agencias, mientras que oficiales retirados cuestionaron la conducción de las operaciones y denunciaron prácticas que consideran inconstitucionales.

Movilización ciudadana y resistencia pacífica

El asesinato de Pretti ha impulsado la participación activa de ciudadanos y activistas, quienes han organizado talleres de capacitación en resistencia civil pacífica a nivel nacional. Organizaciones como Indivisible, Sunrise y la Red Nacional de Organización de Jornaleros ofrecen cursos sobre documentación de acciones de ICE, defensa de derechos y estrategias de acción no violenta.

Los talleres incluyen técnicas de “acción directa no violenta”, organización comunitaria y lecciones aprendidas en Mineápolis, con el objetivo de replicar estas estrategias en otras ciudades afectadas por operaciones federales.

Mary Turner, presidenta del sindicato National Nurses United, señaló: “Tenemos que luchar… porque todas estas personas son nuestros pacientes, son todos a quienes cuidamos… debemos combatir al ICE y proteger nuestras comunidades”.

El movimiento de resistencia continúa creciendo, con manifestaciones en ciudades como Portland, Maine, y un llamado generalizado a reforzar la defensa de los derechos civiles frente a las acciones de las agencias federales.

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