Sin México, Brasil, ni Colombia, Trump promueve alianza anticárteles
El presidente de Estados Unidos propone emplear el poder de las fuerzas armadas para enfrentar al narcotráfico; la cita se realizó sin la participación de México, Brasil y Colombia.
Washington, 08 de marzo del 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó la conformación de una alianza hemisférica para combatir a los cárteles del narcotráfico mediante el uso de fuerzas armadas, durante la reunión de gobiernos latinoamericanos afines a la agenda de la Casa Blanca denominada “Escudo de las Américas”.
El encuentro reunió a 12 mandatarios de la región y a un presidente electo, pero estuvo marcado por la ausencia de tres actores clave del continente: México, Brasil y Colombia.
En su mensaje inaugural, Trump sostuvo que el narcotráfico y las pandillas transnacionales han logrado controlar amplias zonas del hemisferio occidental y advirtió que esa situación representa una amenaza directa para la seguridad regional.
“El único camino para derrotar a estos enemigos es desatar el poder de nuestras fuerzas armadas”, afirmó el mandatario, al señalar que Estados Unidos está dispuesto a respaldar militarmente a los países que así lo soliciten.
Incluso planteó la posibilidad de emplear armamento de alta precisión contra líderes del narcotráfico, aunque reconoció que no todos los gobiernos de la región están dispuestos a adoptar una estrategia de ese tipo.
Trump aseguró que los cárteles han desarrollado estructuras y capacidades que, según su diagnóstico, rivalizan con las de las fuerzas armadas de algunos países. Por ello, insistió en que estas organizaciones representan una amenaza inaceptable para la seguridad nacional estadounidense y para la estabilidad del hemisferio.
Durante su intervención también destacó la cooperación del gobierno de Venezuela encabezado por Delcy Rodríguez, tras la operación estadunidense que derivó en la captura del exmandatario Nicolás Maduro, a quien calificó como uno de los principales líderes del narcotráfico internacional.
El presidente estadounidense afirmó que Washington mantiene una relación estrecha con Caracas y mencionó acuerdos recientes relacionados con petróleo y explotación de oro.
Asimismo, anticipó que Estados Unidos espera cambios políticos en Cuba, al asegurar que su gobierno mantiene contactos con La Habana, aunque las autoridades cubanas han negado la existencia de negociaciones formales.
La iniciativa “Escudo de las Américas” fue presentada por Trump como un nuevo mecanismo de cooperación regional que, en los hechos, sustituiría a la Cumbre de las Américas, foro hemisférico que actualmente no se encuentra activo.
Entre los asistentes estuvieron los presidentes de Argentina, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago, además del presidente electo de Chile.
Al cierre del encuentro, Trump anunció que firmaría una proclamación para lanzar formalmente la llamada “coalición americana anticárteles”, cuyo objetivo será combatir y desmantelar a las organizaciones criminales que Washington considera terroristas.
Tras su participación, el mandatario abandonó la reunión para trasladarse a Delaware, donde recibiría los restos de seis soldados estadounidenses fallecidos en operaciones en Medio Oriente.
Las discusiones posteriores quedaron bajo la conducción del secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; y la exsecretaria de Seguridad Interna, Kristi Noem, designada como enviada especial para la nueva iniciativa regional.
Analistas advirtieron que aún es incierto el alcance de este mecanismo, en particular por la ausencia de varios países del continente. El exdiplomático estadounidense Richard Feinberg recordó que la primera Cumbre de las Américas, celebrada en 1994 en Miami, reunió a 34 países con una agenda común negociada.
En contraste, señaló que la reunión del “Escudo de las Américas” congregó a un número reducido de gobiernos en torno a la propuesta impulsada por la Casa Blanca.
El encuentro se realizó en el complejo hotelero y campo de golf Doral, propiedad de la familia Trump, que también albergará la próxima cumbre del Grupo de los 20.
