Colaboraciones

Salvador Allende; hasta el último cartucho

Es la historia de un hombre integro frente al poder de las armas.

Salvador Allende fue socialista.
Pero antes que una etiqueta, fue un hombre que creyó que la transformación de un país podía hacerse desde las urnas, desde las instituciones, desde la voluntad de un pueblo expresada en las boletas.
Llegó a la Presidencia de Chile elegido democráticamente.
No llegó con un ejército.
Llegó con votos.
Quiso construir una sociedad distinta. Una sociedad donde la riqueza del país no fuera privilegio de unos cuantos. Nacionalizó el cobre. Impulsó reformas. Defendió a los trabajadores.
Y entonces llegó el golpe.
El 11 de septiembre de 1973, La Moneda fue rodeada.
Allende pudo escapar.
Pudo salir del palacio.
Pudo buscar una salida.
No lo hizo.
Se quedó.
Desde el interior de La Moneda habló por radio. Sabía que las posibilidades eran mínimas. Sabía que el poder armado estaba en su contra.
Pero también sabía otra cosa:
había sido elegido por el pueblo.
Y no abandonaría el lugar donde ese pueblo lo había colocado.
La Moneda fue bombardeada.
Allende murió allí.
Hasta el último cartucho.
No es una historia de vencedores.
Y de una decisión.
Hay hombres que llegan al poder por los votos.
Y hay hombres que, cuando el poder se derrumba, descubren cuánto pesa una convicción.
Salvador Allende no salió de La Moneda.
La historia salió con él.
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