Milei y Kast exhiben sus diferencias de estilo al frente de la ultraderecha
- En la cumbre del Foro Madrid, el mandatario argentino arremetió contra la izquierda y reivindicó el golpe contra Salvador Allende; el presidente chileno llamó a su sector a priorizar las demandas sociales y evitar reproducir viejas prácticas políticas
SANTIAGO, 05 de septiembre del 2026.— La cumbre ultraderechista del Foro Madrid en Chile evidenció no sólo la convergencia ideológica entre los presidentes Javier Milei y José Antonio Kast, sino también las diferencias en la forma de ejercer y proyectar su liderazgo político.
Durante la inauguración del encuentro, el mandatario argentino recurrió nuevamente a un discurso de confrontación contra la izquierda y el progresismo. Desde el escenario calificó a sus adversarios políticos de manera despectiva y lanzó críticas contra el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, a quien acusó de encabezar un gobierno de ladrones.
Milei también hizo una abierta reivindicación del derrocamiento del presidente chileno Salvador Allende, ocurrido tras el golpe de Estado de 1973, al presentar aquel episodio como parte de su visión sobre la disputa política e ideológica que atraviesa a la región.
Ante cientos de asistentes, el presidente argentino sostuvo que la confrontación política actual representa una lucha global entre lo que definió como “el bien y el mal”. Según su planteamiento, de un lado se encuentran quienes defienden la vida, la libertad y la propiedad, mientras del otro ubicó a la izquierda radical y al terrorismo.
El mandatario afirmó que América Latina atraviesa un proceso de cambio político y sostuvo que distintos países del continente se encaminan nuevamente hacia los valores que, desde su perspectiva, hicieron grande a Occidente.
En contraste con la estridencia de Milei, Kast mantuvo un discurso más institucional y centrado en la estrategia política. El mandatario chileno llamó a su sector a ampliar su base social y a no concentrar su acción exclusivamente en la confrontación con la izquierda.
“Nosotros vinimos a cambiar la historia”, sostuvo Kast, al señalar que la derecha tiene una oportunidad para transformar el rumbo del país, pero advirtió que ello requiere abrirse a nuevos sectores y ampliar su capacidad de convocatoria.
El presidente chileno también planteó la necesidad de evitar que su movimiento reproduzca prácticas asociadas con la distribución partidista del Estado. Advirtió que “politizarlo y cuotearlo todo” podría provocar que la ciudadanía perciba a las nuevas autoridades como una repetición de los gobiernos que fueron desplazados.
Kast insistió además en que el principal desafío de su administración no debe reducirse a mantener una disputa permanente con la izquierda. Identificó como prioridades la seguridad, el empleo, la familia, la vivienda y las necesidades cotidianas de la población.
La ausencia de Kast durante la inauguración del foro contrastó con el protagonismo asumido por Milei. El presidente chileno decidió participar en la clausura del encuentro, después de la partida del mandatario argentino hacia Buenos Aires.
Acercamiento entre Argentina y Chile
Al margen de la cumbre, Kast y Milei sostuvieron una reunión en el Palacio de La Moneda, tras la cual las cancillerías de ambos países difundieron una declaración conjunta en la que destacaron el “alto nivel de coincidencias” entre sus gobiernos.
Ambas administraciones acordaron mantener un diálogo frecuente al más alto nivel y definieron la relación bilateral como un espacio prioritario de coordinación en América del Sur.
En materia territorial, los gobiernos coincidieron en reconocer la soberanía de Chile sobre el Estrecho de Magallanes y reafirmaron la vigencia de los tratados de Límites de 1881 y de Paz y Amistad de 1984.
Milei endurece postura por las Malvinas
En un mensaje televisado dirigido a los argentinos, Milei aseguró que existen condiciones favorables para fortalecer el reclamo de su país sobre la soberanía de las islas Malvinas, bajo control británico.
El mandatario adelantó además que su gobierno endurecerá las sanciones contra empresas relacionadas con la explotación petrolera en el archipiélago del Atlántico sur, con lo que volvió a colocar la disputa territorial con Reino Unido entre los asuntos prioritarios de su política exterior.
