Internacionales

“La dignidad humana no tiene pasaporte”, afirma León XIV ante migrantes

  • Desde las Islas Canarias, el pontífice pidió a gobiernos y organismos internacionales garantizar rutas seguras, combatir a las redes de tráfico de personas y generar condiciones para que nadie se vea obligado a abandonar su tierra

Madrid, 11 de junio del 2026.-En uno de los pronunciamientos más significativos de su pontificado, el papa León XIV lanzó un llamado a la comunidad internacional para enfrentar las causas estructurales de la migración y advirtió sobre la construcción de un mundo que obliga a millones de personas a arriesgar la vida en busca de un futuro mejor.

Durante su visita al puerto de Arguineguín, en las Islas Canarias, uno de los principales puntos de llegada de migrantes procedentes de África hacia Europa, el pontífice colocó nuevamente el fenómeno migratorio en el centro de su agenda pastoral y política internacional.

La escala en Canarias forma parte de una gira por España que incluyó actividades en Madrid y Barcelona. Asimismo, el Vaticano confirmó que el próximo mes de julio León XIV visitará la isla italiana de Lampedusa, otro de los principales símbolos de la crisis migratoria en el Mediterráneo.

Ante migrantes, voluntarios y organizaciones humanitarias, el pontífice recordó que miles de personas han llegado a las costas canarias tras travesías marcadas por el peligro, mientras muchas otras han perdido la vida en el intento.

“La Iglesia no puede desentenderse de estas aguas ni de ningún lugar donde el hambre, la sed, la violencia, el miedo o el exilio sigan hiriendo la dignidad humana”, afirmó.

El líder de la Iglesia católica denunció además la actuación de redes criminales que lucran con la desesperación de quienes buscan emigrar y comparó estas estructuras con los “monstruos” descritos en los relatos bíblicos. En ese contexto, condenó la trata de personas, la explotación de migrantes y la indiferencia frente a las tragedias humanitarias que ocurren en las rutas migratorias.

Tras escuchar los testimonios de sobrevivientes y trabajadores humanitarios, León XIV dirigió un mensaje a quienes se ven obligados a abandonar sus países de origen. Reconoció su dignidad y rechazó que sean tratados como simples estadísticas o expedientes administrativos.

Asimismo, exhortó a los migrantes a no confiar en quienes prometen oportunidades a cambio de poner en riesgo su libertad, sus recursos o incluso su vida, al advertir que detrás de muchas de esas ofertas operan redes vinculadas al tráfico y explotación de personas.

El pontífice sostuvo que la crisis migratoria debe convertirse en un ejercicio de reflexión para todos los actores involucrados. Señaló la responsabilidad de los países de origen para generar condiciones de paz, justicia y desarrollo; de las naciones de tránsito para proteger a las personas vulnerables; y de Europa para responder al fenómeno desde una perspectiva humanitaria.

En un mensaje dirigido a gobiernos, parlamentos y organismos internacionales, León XIV afirmó que la respuesta a la migración no puede limitarse al control fronterizo ni a la administración de cifras.

“Cada barca que llega no trae solo migrantes; trae consigo una pregunta: ¿qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?”, cuestionó.

El líder religioso defendió la creación de vías legales y seguras para la movilidad humana, el fortalecimiento de las operaciones de rescate, la cooperación internacional contra las mafias dedicadas al tráfico de personas y el desarrollo de políticas de integración para quienes buscan refugio.

Finalmente, sostuvo que junto al derecho de solicitar asilo cuando la vida está en riesgo, existe también el derecho de las personas a permanecer en sus lugares de origen en condiciones dignas, sin hambre, violencia, persecución o pobreza extrema.

“No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera”, concluyó el pontífice.

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