Cambia perfil de migración indocumentada en EU; mexicanos dejan de ser mayoría, revela estudio
- Un informe del Migration Policy Institute estima que la población sin residencia legal alcanzó 15.8 millones en 2024 durante la administración de Joe Biden, pero prevé una disminución por el endurecimiento de la política migratoria impulsada por Donald Trump.
Ciudad de México, 29 de julio del 2026.- La composición de la población migrante indocumentada en Estados Unidos experimentó una transformación significativa durante los últimos años, al reducirse de manera sostenida la proporción de mexicanos y aumentar la llegada de personas provenientes de Centro y Sudamérica, de acuerdo con un estudio elaborado por el Migration Policy Institute (MPI).
El informe señala que el número de extranjeros sin residencia legal ascendió a 15.8 millones de personas en 2024, cifra superior a la registrada en años anteriores y atribuida, en buena medida, a las políticas migratorias implementadas durante la administración del expresidente Joe Biden, así como al crecimiento económico posterior a la pandemia y a la crisis social y política que enfrentan diversos países de América Latina.
No obstante, los especialistas advierten que esta tendencia podría revertirse a partir de 2026 como consecuencia del endurecimiento de las medidas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump, entre ellas el incremento de deportaciones, la cancelación de programas de protección temporal y mayores restricciones al acceso al asilo.
El análisis, elaborado por Ariel G. Ruiz Soto, Julia Gelatt y Jennifer Van Hook, destaca que, aunque México continúa siendo el principal país de origen de la población indocumentada, su peso relativo ha disminuido de forma considerable.
Mientras en las décadas de 1980 y 1990 los migrantes mexicanos constituían la amplia mayoría de la población sin autorización para residir en Estados Unidos, su participación descendió a 62 por ciento en 2010 y actualmente representa alrededor de 35 por ciento del total.
En contraste, el estudio documenta un crecimiento acelerado de migrantes originarios de países centroamericanos y sudamericanos, particularmente de Ecuador, Colombia y Venezuela, cuyas corrientes migratorias se intensificaron en los últimos años.
Los investigadores estiman que entre 2010 y 2019 la población indocumentada permaneció relativamente estable, con alrededor de 11 millones de personas, debido a que el ingreso de nuevos migrantes fue compensado por quienes abandonaron el país, fallecieron o regularizaron su situación migratoria.
Sin embargo, entre 2019 y 2024 se registró un incremento neto cercano a cinco millones de personas, impulsado principalmente durante 2022 y 2023. De ese crecimiento, alrededor de 2.3 millones correspondieron a migrantes centroamericanos y 1.3 millones a sudamericanos, mientras que el aumento de ciudadanos mexicanos fue considerablemente menor.
El estudio atribuye este comportamiento tanto a factores económicos como a fenómenos de desplazamiento forzado derivados de la violencia, la inestabilidad política y las dificultades económicas que enfrentan diversas naciones latinoamericanas.
Asimismo, identifica como un elemento relevante las políticas implementadas por la administración de Joe Biden, entre ellas la ampliación de programas de ingreso humanitario, la creación de mecanismos temporales de protección y la utilización de la aplicación CBP One para canalizar solicitudes de asilo en los cruces fronterizos oficiales.
De acuerdo con el MPI, estas medidas modificaron el perfil de la migración irregular, al permitir que una parte importante de los extranjeros permaneciera temporalmente en territorio estadounidense bajo figuras jurídicas como el Estatus de Protección Temporal (TPS), la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), programas de parole humanitario o solicitudes de asilo en trámite.
No obstante, el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca marcó un cambio en la política migratoria estadounidense. La nueva administración canceló diversos programas de ingreso temporal, fortaleció las acciones de control fronterizo, amplió las operaciones de deportación y promovió nuevas disposiciones para agilizar la expulsión de personas que solicitan asilo.
Aunque los autores consideran poco probable que el Gobierno estadounidense alcance la meta de deportar un millón de personas por año, estiman que las medidas adoptadas podrían traducirse en una disminución gradual de la población indocumentada durante los próximos años.
El endurecimiento de la política migratoria también ha generado preocupación entre sectores empresariales y algunos dirigentes del Partido Republicano, quienes advierten que la reducción de permisos temporales de trabajo podría afectar la disponibilidad de mano de obra en actividades estratégicas para la economía estadounidense.
La Cámara de Comercio de Estados Unidos alertó que millones de vacantes permanecen sin cubrir y sostuvo que el país requiere una reforma migratoria integral que permita responder a las necesidades del mercado laboral y mantener el ritmo de crecimiento económico.
En ese contexto, cerca de 300 empresas respaldaron un llamado dirigido al Congreso para impulsar una legislación que modernice el sistema migratorio y otorgue mayor certidumbre tanto a los trabajadores como a los sectores productivos que dependen de la fuerza laboral migrante.
