Ingesta de carne sigue asociada a bienestar, plantea Elena Lazos Chavero
El rango común es de aproximadamente 0.8 gramos por kilo de la persona, especialistas de la Facultad de Veterinaria de la UNAM señalan que solo se requiere hasta 0.4 gramos por kilo.
La proteína ha dejado de ser un componente nutricional para constituirse en una categoría política, económica, territorial y cultural que organiza mercados, acciones públicas, tecnologías industriales, imaginarios de bienestar y relaciones de poder, consideró la profesora-investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Elena Lazos Chavero.
Mencionó que la omnipresencia de los suplementos en las tiendas de nutrición, el desarrollo de políticas públicas y los avances tecnológicos en la producción de carne –incluida su síntesis industrial– responden a la memoria colectiva que la vincula al bienestar.
Sin embargo, rara vez se cuestionan las relaciones de poder implícitas en el discurso normativo que señala qué cantidad de este macronutriente debemos comer para alcanzar una nutrición adecuada.
Cuando se habla de sus beneficios en la dieta diaria, 80 por ciento de las personas consumidoras piensan en carne, leche y huevo, como si fueran las únicas fuentes proteicas disponibles. Pero el panorama está cambiando con la llegada de las nuevas opciones, desde las vegetales y cultivadas, hasta los sustitutos y alimentos ultraprocesados enriquecidos, recordó.
A decir de Lazos Chavero, existen discrepancias en la ingesta diaria recomendada. Mientras que el rango común es de aproximadamente 0.8 gramos por kilo de la persona, especialistas de la Facultad de Veterinaria de la UNAM señalan que solo se requiere hasta 0.4 gramos por kilo.
