Endurecimiento migratorio en Estados Unidos frena flujo de remesas hacia México
Impuesto a envíos en efectivo, deportaciones masivas y apreciación del peso reducen ingresos de millones de hogares
Ciudad de México, 28 de enero del 2026.- Las políticas migratorias impulsadas por el gobierno de Donald Trump durante su segundo mandato han comenzado a reflejarse de manera clara en la disminución de las remesas enviadas a México, afectando los ingresos de alrededor de 4.5 millones de hogares que dependen de estos recursos como una de sus principales fuentes de sustento.
Desde 2025, la administración estadounidense intensificó las acciones de control migratorio, con un incremento sustancial en deportaciones, mayores restricciones a los programas de asilo y refugio, así como recortes a beneficios sociales dirigidos a familias migrantes. Estas medidas quedaron formalizadas con la promulgación de la ley One Big Beautiful Bill, que además amplió el presupuesto para la aplicación de la ley migratoria.
Entre los cambios más relevantes se encuentra la imposición de un impuesto de 1 por ciento a las remesas enviadas en efectivo o mediante instrumentos físicos, vigente desde enero de 2026, el cual se suma a las comisiones habituales y eleva el costo de las transferencias para los migrantes no bancarizados.
De acuerdo con cifras del Banco de México, el crecimiento de las remesas ha perdido dinamismo de manera sostenida en los últimos años. Mientras en 2021 registraron un aumento de 25.9 por ciento, en 2024 el crecimiento se redujo a 2.3 por ciento, y en los primeros 10 meses de 2025 se observó una contracción de 5.1 por ciento.
El monto acumulado de remesas en un periodo anual pasó de un máximo de 65 mil 20 millones de dólares en noviembre de 2024 a 62 mil millones en octubre de 2025, reflejando una disminución superior a 3 mil millones de dólares. Asimismo, en noviembre de 2025 se registró una caída tanto en el monto enviado como en el número de operaciones realizadas.
Analistas financieros señalan que este comportamiento responde a la combinación de menor actividad laboral entre la población migrante, el endurecimiento de los controles migratorios y la incertidumbre generada por la aplicación del nuevo gravamen, que habría provocado un ajuste anticipado en los envíos durante 2025.
A este escenario se suma la apreciación del peso frente al dólar, factor que ha reducido el poder adquisitivo de las remesas en México. Instituciones financieras estiman que la pérdida real por efecto del tipo de cambio y la inflación supera el 13 por ciento anual.
Especialistas coinciden en que el contexto adverso para la población migrante en Estados Unidos, particularmente en sectores como la agricultura, la construcción y los servicios, amenaza con profundizar la desaceleración de las remesas, uno de los principales pilares económicos para millones de familias mexicanas.
