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El Papa: Solo unidos en el amor podemos superar las amenazas de guerra

Ciudad del Vaticano 7 de marzo de 2026.-El servicio del Ordinariato Militar para Italia «es un acto de amor hacia la patria, hacia los territorios y, sobre todo, hacia la gente, que se traduce en una proximidad concreta», especialmente allí donde «la fragilidad es mayor». El Papa León XIV reconoce así el valor de la labor de los capellanes y oficiales del Ordinariato Militar para Italia, a quienes recibió esta mañana, 7 de marzo, en la Sala Clementina con motivo de las celebraciones del centenario. Tras el saludo, «¡La paz sea con vosotros!». A los más de 350 invitados, entre ellos autoridades políticas y militares, el Papa les recordó que la Iglesia, siguiendo las enseñanzas del Concilio Vaticano II y las Exhortaciones Apostólicas Evangelii Nuntiandi y Evangelii Gaudium, «proclama el Evangelio de la paz, dispuesta a colaborar con todos para salvaguardar este bien universal».

Unidos en el amor, los hombres vencen la violencia

El Pontífice recordó las palabras del Concilio Vaticano II, en la Constitución Pastoral Gaudium et Spes: «Los hombres, como pecadores, están y estarán siempre bajo la amenaza de la guerra hasta la venida de Cristo; pero en la medida en que, unidos en el amor, logran vencer el pecado, también vencen la violencia».

“La misión del soldado cristiano se sitúa en este horizonte: defender a los débiles, salvaguardar la convivencia pacífica, intervenir en desastres, trabajar en misiones internacionales para preservar la paz y restablecer el orden”.

La paz es la plenitud de la justicia y el amor

En la Iglesia, León XIV aclara que el Ordinariato Militar, a través de la atención espiritual, «pretende ser un laboratorio eficaz de la acción de Dios en favor del hombre, un espacio de formación para la transición del amor propio al amor Dei», fundamento, para san Agustín, de esa Civitas Dei cuya ley fundamental es la caridad, «y donde la paz no es solo la ausencia de conflicto, sino la plenitud de la justicia, la verdad y el amor». Asimismo, anima a continuar proyectos como el Centro Pastoral, las actividades de formación para capellanes y estudiantes de capellanía, y, en particular, el Centro de Estudios Avanzados en Asistencia Espiritual, para promover «una reflexión interdisciplinar sobre los desafíos del mundo actual, sobre la inculturación de la fe y sobre la relación entre el Evangelio, la cultura, la ciencia y las nuevas tecnologías».

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