El Papa: Que la Iglesia sea un baluarte de caridad ante las contradicciones
Ciudad de México 23 de febrero de 2026.-León XIV visita la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Castro Pretorio, junto a la gran estación central de Roma Termini, que refleja las contradicciones de nuestro tiempo: algunos se marchan con las comodidades que se les ofrecen, mientras que otros, en cambio, no tienen un hogar; otros anhelan trabajar honestamente, pero se topan con el tráfico ilícito de drogas y la prostitución. La invitación es a ser la levadura del Evangelio en la masa de la tierra.
Un cable de cargador cuelga de una toma de corriente, entre los confesionarios de madera construidos en tiempos de Don Bosco. Sacudido por pasos apresurados, no hay culpa en olvidarlo y dejar que la mirada se dirija a otro lugar, atraída por la onda eléctrica que recorre la nave central de la Basílica del Sagrado Corazón en Castro Pretorio: el Papa León XIV está pasando.
«Cercanía» y «caridad», reafirma el Santo Padre, como barreras a la «violencia desenfrenada» que azota el barrio, a menudo presente en las noticias más espantosas. Sus palabras se apoyan en historias de refugiados, enfermos, hombres y mujeres agobiados por heridas visibles. «En tan solo unos metros, se pueden tocar las contradicciones de este tiempo». Porque junto a ellos, hay quienes arrastran un carrito hacia la estación Termini, con una batería externa doble en la maleta y un tren que no quieren perder. Quizás sea precisamente en ese cargador, olvidado por quienes no tienen techo, o solo por una noche, donde aparece el significado más concreto de la «proximidad» que invoca el Papa.
La Iglesia no es solo el refugio que evoca el altar, sino también una comida o agua caliente, un enchufe para cargarse durante unas horas. En el Sagrado Corazón —la segunda visita pastoral del Pontífice a las parroquias de Roma— todo esto cobra forma. Y cuando León XIV parte hacia el Vaticano, a tiempo para el Ángelus en la Plaza de San Pedro, muchos se quedan, con una pequeña llama para calentarse. Con suficiente batería para una llamada. «El Papa estaba allí». Para llamar a casa. Dondequiera que esté, quien sea que conteste.
