Estados Unidos impone nuevos aranceles a 60 países; México mantiene tasa de 10 por ciento
- La administración de Donald Trump activó un nuevo esquema comercial sustentado en presuntas deficiencias para combatir el trabajo forzoso; la medida coincide con las negociaciones de la revisión del T-MEC.
Washington, 24 de julio del 2026.- El gobierno de Estados Unidos puso en marcha un nuevo esquema arancelario que impactará a 60 países, entre ellos México, al establecer gravámenes de entre 10 y 12.5 por ciento para aquellas naciones que, a juicio de Washington, no han adoptado acciones suficientes para prevenir el trabajo forzoso en las cadenas de suministro.
La decisión fue anunciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), encabezada por Jamieson Greer, quien se encuentra en México participando en las reuniones bilaterales relacionadas con la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
De acuerdo con la resolución, México conservará un arancel de 10 por ciento, mientras que otros socios comerciales enfrentarán tasas de hasta 12.5 por ciento. El nuevo mecanismo entró en vigor este viernes, inmediatamente después de la conclusión del régimen temporal que la Casa Blanca mantenía vigente desde hace cinco meses.
La administración del presidente Donald Trump justificó la medida como parte de su estrategia para combatir las distorsiones comerciales derivadas del uso de trabajo forzoso y fortalecer la competitividad de la industria estadounidense.
El nuevo esquema sustituye al arancel temporal de 10 por ciento que el mandatario impuso por 150 días tras la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de invalidar, en febrero pasado, los llamados aranceles «recíprocos» de entre 10 y 50 por ciento, establecidos originalmente bajo una declaratoria de emergencia nacional.
Para mantener vigente la política comercial, el gobierno estadounidense recurrió ahora a las facultades previstas en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, argumento con el que busca sancionar a los países que, según Washington, no garantizan mecanismos suficientes para impedir el uso de trabajo forzoso en la producción de bienes destinados al mercado internacional.
Aunque la entrada en vigor del nuevo esquema coincide con la expiración del gravamen temporal, funcionarios de la administración Trump rechazaron que ambas medidas constituyan una simple sustitución jurídica, al sostener que los nuevos aranceles responden a una política distinta enfocada en combatir prácticas laborales consideradas desleales.
La Casa Blanca argumentó que Estados Unidos mantiene controles más estrictos que otras economías para impedir la importación de productos elaborados mediante trabajo forzoso, situación que, aseguró, coloca a las empresas estadounidenses en condiciones de desventaja frente a competidores extranjeros.
La decisión se produce en un momento de intensa actividad diplomática entre ambos gobiernos, en el marco de la revisión del T-MEC, proceso en el que México y Estados Unidos buscan alcanzar acuerdos sobre sectores estratégicos como la industria automotriz, el acero, el aluminio y las cadenas regionales de suministro.
