Cultura

El libro impreso reafirma su vigencia en la Feria de Minería

Lectores de distintas generaciones se congregan en el Centro Histórico; la oferta editorial se extiende al Palacio Postal y a la Feria del Libro de Ocasión

Ciudad de México, 23 de enero del 2026.- El libro físico mantiene su capacidad de convocatoria y continúa siendo un punto de encuentro para lectores de distintas generaciones. Así lo constataron asistentes a la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM), que este domingo registró una nutrida afluencia en su primer fin de semana de actividades.

La edición 47 del encuentro, que se celebra del 20 de febrero al primero de marzo en el Palacio de Minería, reúne a lectores veteranos, jóvenes que inician su acercamiento a la literatura impresa y niños que descubren en los libros un espacio para la imaginación. Desde el mediodía, el recinto universitario congregó a centenares de personas, muchas de ellas con ejemplares recién adquiridos.

En paralelo, el Centro Histórico amplía la oferta cultural con el Tendido de Libros en el Palacio Postal, organizado por el Fondo de Cultura Económica, así como con la 38 Feria del Libro de Ocasión, lo que configura un corredor editorial que diversifica las opciones para el público.

Asistentes consultados destacaron el valor del libro impreso como objeto cultural y experiencia sensorial. Algunos señalaron que, aunque el formato digital gana terreno, el volumen físico conserva un atractivo particular, asociado al hábito lector y al vínculo emocional que se construye con cada obra.

En esta edición, Minería refuerza su programación en novela gráfica y literatura infantil, con áreas específicas y talleres dirigidos a público joven. Entre las actividades destacó el curso de creación de viñetas impartido por el ilustrador Arturo Trejo, quien subrayó que la imagen también narra y estimula la imaginación.

La poesía mantiene un espacio relevante en la agenda. Este domingo se realizó un conversatorio con motivo del centenario de Jaime Sabines, así como lecturas de autoras del sello Círculo de Poesía.

Para los visitantes, la riqueza de la feria radica en la posibilidad de encontrar en un solo recinto la diversidad de catálogos editoriales, descubrir nuevos títulos y convivir en un entorno que privilegia la cultura escrita. Con una cuota de acceso de 25 pesos, muchos asistentes recorrieron también los espacios alternos, donde se ofrecen libros de segunda mano e incluso ejemplares gratuitos, además de actividades como narración oral para niñas y niños.

Así, entre estanterías, presentaciones y talleres, el libro impreso reafirma su lugar como instrumento cultural vigente y espacio de encuentro en el corazón de la ciudad.

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