Tragedia ferroviaria sacude a España y abre cuestionamientos sobre la seguridad de la alta velocidad
- El descarrilamiento ocurrido en Córdoba, el más grave en la historia del AVE, abre una investigación sobre fallas técnicas e infraestructura
Madrid, 19 de enero del 2026.- El descarrilamiento de un tren de alta velocidad ocurrido en la provincia de Córdoba ha dejado hasta ahora 39 personas fallecidas y al menos 43 heridos en estado crítico, entre ellos cuatro menores de edad, de acuerdo con información oficial. La tragedia, considerada la más grave en la historia del sistema ferroviario de alta velocidad en España, ha generado conmoción social y reavivado el debate sobre la seguridad y supervisión de la infraestructura pública.
Autoridades ferroviarias informaron que los primeros peritajes descartan un error humano como causa del accidente y concentran la investigación en posibles fallas técnicas o estructurales, tanto en las vías como en el material rodante. La evolución del estado de salud de los heridos mantiene abierta la posibilidad de que el número de víctimas aumente en las próximas horas.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, reconoció la gravedad del siniestro y advirtió que el saldo mortal podría incrementarse. En paralelo, el Gobierno central activó protocolos de emergencia y anunció el inicio de una investigación exhaustiva para determinar responsabilidades.
En una comparecencia extraordinaria, el ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el accidente como “atípico”, al producirse en un tramo recto y con infraestructura recientemente renovada. Detalló que el tren involucrado, operado por la empresa Iryo, había superado una revisión técnica apenas días antes del descarrilamiento, lo que refuerza la hipótesis de una falla no detectada.
El presidente de Renfe, Álvaro Fernández, subrayó que el esclarecimiento de los hechos requerirá tiempo y llamó a evitar conclusiones anticipadas. Señaló que se trata de un suceso de alta complejidad técnica que obliga a una revisión integral de los sistemas de seguridad.
Testimonios de pasajeros afectados revelan deficiencias en la comunicación institucional durante las primeras horas posteriores al accidente, lo que incrementó la sensación de desprotección. La atención inicial recayó, en gran medida, en habitantes de comunidades cercanas, quienes auxiliaron a los sobrevivientes antes del arribo de los cuerpos de emergencia y fuerzas de seguridad.
La intervención posterior de los servicios sanitarios, la Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias permitió avanzar en las labores de rescate, dificultadas por el estado en que quedaron los convoyes tras el impacto.
Este accidente se suma a una serie de siniestros ferroviarios que han marcado la memoria reciente del país y vuelve a colocar en el centro del debate público la necesidad de fortalecer los mecanismos de supervisión, mantenimiento y control en un sistema ferroviario que transporta a millones de usuarios cada año.
