Cultivando sueños: la historia del productor de chile habanero en Chiapas
Ciudad de México, 13 de enero de 2026.- La comida mexicana ha sido por muchos años un festín de sabor, pero principalmente de un picor reconocido ampliamente por el mundo. Se calcula que las variantes de chile comenzaron a utilizarse hace más de ocho mil años, cuando fue domesticado junto con la calabaza, el frijol y el maíz.
Y para conocer más de este producto agropecuario de México, la Oficina de Representación en la Entidad Federativa (OREF) de Chiapas se dio a la tarea de caminar entre los viveros de chile habanero que conforman el centro de producción Corpus Christi Agricultura Tecnificada, ubicado en la localidad Emiliano Zapata, perteneciente al municipio de Chiapa de Corzo.
La visita estuvo integrada por compañeros de la OREF, liderada por Obilfrido Gómez Álvarez, quienes fueron recibidos por el propietario del centro de producción, Héctor Fabián Olguín Ruiz, y parte de su equipo administrativo.
Se presume que el chile habanero tiene su origen en América del Sur, específicamente en la cuenca Amazónica, pero cuando llegó a nuestro país se encontró con las condiciones agroclimáticas específicas para desarrollarse en Yucatán.
Derivado de esto, el Capsicum chinese ha sido altamente demandado por el mercado nacional e internacional, de ahí que Olguín Ruiz tomó la decisión de invertir y comenzar a construir los primeros invernaderos.
Una historia con picor y éxito
La historia de Corpus Christi arrancó cuando su propietario, quien se ha dedicado a ser empresario durante los últimos 30 años, realizó un viaje a California, Estados Unidos, y conoció invernaderos que lo dejaron impresionado por su proceso de producción y cuando tuvo la oportunidad adquirió tierras que estuvieran enfocadas en la agricultura tecnificada.
El propietario cuenta que el habanero ha tenido un auge enorme y el mercado de exportación es muy grande, y acentúa que este producto tiene muchas ventajas y bondades; comenzando porque su cosecha es continua y su precio no es tan variable en comparación con otras siembras.
Actualmente, Corpus Christi está produciendo tres hectáreas, mientras que está por terminar una y media más. Su objetivo a mediano plazo es cultivar 10 hectáreas en un tiempo no mayor a cinco años y, por otro lado, la cantidad de invernaderos en actividad es de tres y un cuarto se encuentra en construcción.
Cada invernadero alberga 20 mil plantas, que generan mensualmente 10 toneladas de una variedad híbrida denominada PX-11459057. Ésta se caracteriza por su calidad y rendimiento, es agradable a la vista, de color naranja intenso y brilloso, de muy buen picor.
Compromiso con el medioambiente
Actualmente se cuenta con siete lagunas y tres canales de agua. A través de ellos se recolecta el agua pluvial que cae en los invernaderos mediante canaletas y cada invernadero tiene bajantes que redireccionan el líquido a tres canales y, a su vez, estos lo envían directamente a una de las lagunas existentes y a un pozo de absorción.
Cuando el pozo rebasa los niveles máximos, se libera el agua a la zona núcleo donde hay gran variedad de plantas y animales como boas, iguanas, garrobos y, sobre todo aves. El 90 por ciento del agua recaudada, es absorbida por el terreno de plantación.
La cosecha cumple un ciclo que va de 52 a 72 semanas, según el cuidado que se le dé al arbusto. Una vez transcurrido ese tiempo, es esencial retirar la planta porque da poca fruta y su calidad disminuye.
Una sola planta puede llegar a dar 60 chiles semanales y, por tanto, es importante tener cuidado con las enfermedades y las plagas, como la ‘mosquita blanca’, a través de un control biológico. Pero esto no detiene la producción porque la calidad de los habaneros es de exportación.
Este intercambio se ha podido realizar a través de ciertos intermediarios, por ejemplo, el producto se coloca en los estados de Puebla, Ciudad de México, Nuevo León, Baja California y, por supuesto, Chiapas.
“El campo es muy bonito, tanto que hemos podido darle trabajo a cerca de 70 personas y en un breve tiempo pensamos incorporar a 30 empleados más, lo que se traducirá a 100 familias viviendo de esta actividad agrícola”, comparte.
La labor de las mujeres en la producción es también indispensable en los cultivos del habanero. Ellas trabajan en lo que se denomina labor cultural, que es el cuidado minucioso de la planta; no hay mejor herramienta que las manos femeninas.
Un futuro prometedor
Héctor Fabián Olguín tiene como prioridad generar más metros cuadrados de invernaderos y posteriormente les gustaría incursionar en el tema de las biofábricas, utilizar la biomasa para elaborar fertilizantes, contribuir en la reforestación de las zonas urbanas e interactuar con la academia, “que esta sea una escuela para las personas que deciden vivir del y para el campo”.
Sin duda, la agricultura seguirá siendo el sustento de nuestro país. Pero es necesario hacerla cada día más eficiente y optimizar los recursos como el agua y la tierra. Las personas deben apostar mucho más por la agricultura porque ahí está nuestro futuro, concluye.
Los mexicanos, junto al chile, somos una mezcla de herencia prehispánica, cultural, de tradición e identidad. Este es el ingrediente perfecto para potenciar los sabores en el campo y la cocina.
