Rocky, 50 años: la carrera que convirtió a un boxeador en monumento
- Filadelfia revisita la película que convirtió una historia mínima en un símbolo urbano de alcance global
Ciudad de México, 04 de enero del 2026.- En 1976, mientras Estados Unidos atravesaba un periodo de incertidumbre social y económica, un personaje ficticio de gestos torpes y ambiciones modestas comenzó a correr por las calles de Filadelfia. Aquella secuencia inicial de Rocky no anunciaba únicamente un relato deportivo, sino el nacimiento de un mito contemporáneo: el del hombre común que insiste, aun cuando la victoria parece improbable.
Escrita y protagonizada por Sylvester Stallone, entonces un actor desconocido, y dirigida por John G. Avildsen, la película se estrenó con un presupuesto reducido y una premisa sencilla. Rocky Balboa, boxeador de barrio y cobrador ocasional de deudas, recibe la oportunidad de enfrentar al campeón mundial de peso pesado, Apollo Creed. El reparto, integrado por Talia Shire, Burt Young, Carl Weathers y Burgess Meredith, aportó densidad emocional a una historia que pronto desbordó los márgenes del cine comercial.
Con el paso del tiempo, Rocky dejó de ser sólo una película para convertirse en una referencia cultural. Sus imágenes —las calles grises, los gimnasios precarios, las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia— se integraron al paisaje simbólico de la ciudad. La figura del boxeador ascendiendo escalón por escalón pasó a representar valores como la perseverancia, la dignidad y la fe obstinada en una segunda oportunidad.
A medio siglo de su estreno, Filadelfia asume ese legado y lo somete a revisión crítica. Del 25 de abril al 2 de agosto de 2026, el Museo de Arte de la ciudad presentará la exposición Rising Up: Rocky and the Making of Monuments, una muestra que interroga la relación entre cine, espacio público y memoria colectiva. En el centro de la reflexión se encuentra la estatua de Rocky Balboa: una pieza concebida como utilería fílmica que terminó por convertirse en uno de los monumentos más visitados del país.
El proyecto, desarrollado por Paul Farber, cofundador de Monument Lab, reunirá cerca de 150 obras de 50 artistas, entre ellos Keith Haring, Andy Warhol, Carrie Mae Weems y Hank Willis Thomas, además de trabajos realizados por participantes del Programa de Justicia Restaurativa local. La pregunta que atraviesa la exposición es directa: ¿qué revela de una sociedad el hecho de elevar a un personaje ficticio a la categoría de símbolo urbano?
Las cifras ofrecen una respuesta parcial. De acuerdo con la Corporación del Centro de Visitantes de Filadelfia, alrededor de cuatro millones de personas visitan cada año las escaleras del museo y se fotografían junto a la estatua, una afluencia comparable a la de los principales hitos históricos de la ciudad.
Las celebraciones se extienden más allá del museo. El RockyFest, que comenzó como un encuentro breve, se desplegará durante 12 meses con actividades culturales, deportivas y comunitarias, mientras que rituales populares como el Día de Rocky continúan reafirmando el vínculo emocional entre la ciudad y su héroe improbable.
La música, componente esencial del mito, tendrá un papel destacado. El 16 de mayo, el Auditorium Theatre de Chicago presentará Rocky en concierto, función en la que la película se proyectará mientras una orquesta sinfónica interpreta en vivo la banda sonora de Bill Conti. Gonna Fly Now, convertida en himno universal, volverá a escucharse como expresión colectiva de ascenso y resistencia.
El aniversario coincide además con un ejercicio de memoria personal por parte de Stallone. En mayo se publicará The Steps (Los escalones), libro de memorias en el que el actor revisita los años de precariedad que antecedieron al éxito de Rocky y a su consagración en los Premios Oscar de 1977. A ello se suma el próximo estreno de I Play Rocky, cinta biográfica dirigida por Peter Farrelly que reconstruye la compleja gestación del filme original.
A cincuenta años de distancia, Rocky sigue funcionando como un espejo cultural: una historia mínima que, al repetirse, se volvió monumental.
