Las historias universales tienen como centro un misterio o una duda que se intentan resolver, pero que no tienen respuesta
Guadalajara, Jalisco, a 30 de noviembre de 2025.- Por tener como argumento la búsqueda por resolver un misterio, todas las buenas novelas son policiales, y las del escritor español Javier Cercas no son la excepción. Así lo reconoció el propio autor en “La extraordinaria aventura de un loco sin dios, persiguiendo al loco de dios hasta el fin del mundo”, charla que sostuvo con la periodista cultural Elena Hevia y que tuvo como escenario el Pabellón de Barcelona de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, como antesala para la presentación de su nuevo libro, El loco de dios en el fin del mundo, cuyo abordaje se intentó evitar, pero finalmente fue imposible.
“Todos mis libros funcionan como novelas policiales. Todos los grandes libros que conozco, todas las grandes novelas, funcionan así, como novelas policiales: al principio hay un enigma y hay alguien que quiere descifrar ese enigma. La diferencia con las novelas policiales convencionales es que al final tienes la resolución clara del enigma; en cambio, en mis novelas y en las que me importan de verdad, empezando por El Quijote, al final la respuesta es que no hay respuesta clara, taxativa, lo que hay son respuestas ambiguas, contradictorias, poliédricas”.
Su primer éxito, Soldados de Salamina, es un ejemplo de novela policial no convencional: nació de una anécdota que escuchó, en la que un soldado salvó a uno de sus enemigos durante la guerra civil española. Esto ocurrió cuando un grupo de militares exploraba una zona en la búsqueda de enemigos, y uno de ellos vio escondido a un solitario oponente que le devolvía la mirada. Cuando le preguntaron si había alguien, él contestó que no, y con ello perdonó la vida de una persona que seguramente tenía crímenes a cuestas. Ese hecho lo intrigó al punto de que en su texto trató de responder el misterio de dicha absolución.
“Así funcionan mis novelas, hay preguntas que tengo dentro y a las cuales no les he dado forma, espero que haya muchas más para poder escribir muchos libros más, porque yo no entiendo nada”, dijo.
Entre sus obras existe una que le desagrada en extremo, La velocidad de la luz, porque para él es tristísima, y la raíz de esa tristeza es porque se sentía culpable por el éxito de Soldados de Salamina. “Empecé a tener enemigos, yo no entendía que se pudiese tener enemigos porque nunca los había tenido, creía que me iba a morir sin enemigos y de repente empezó a aparecer gente que me odiaba, y me dije: ‘Habrás hecho algo mal’, no había hecho nada, había publicado un libro, ni siquiera había ganado premios”.
Hevia no desaprovechó la oportunidad para hablar un poco de El loco de dios en el fin del mundo, cuyo argumento profundo es el planteamiento fundamental del cristianismo.
A manera de contexto, Cercas, quien es ateo, se encontraba en 2023 en una feria en Turín, Italia, cuando le dijeron que lo buscaba una persona del Vaticano, Lorenzo Fazzini, quien le propuso acompañar al Papa a un viaje a Mongolia y a su regreso tendría abiertas las puertas de la Santa Sede, donde podría preguntar e indagar lo que quisiera, lo cual fue una oportunidad que no se le había dado a un escritor en la historia.
El libro trata de cómo él va detrás del Papa para hacerle una pregunta esencial a partir de su carencia de fe: si su madre va a encontrarse con su padre después de la muerte, y llevarle dicha respuesta a ella. “Una de las preguntas centrales de nuestra civilización, la resurrección de la carne y la vida eterna, de eso trata ese libro”.
Javier Cercas presentará su libro el lunes 1 de diciembre en el Salón 6 de Expo Guadalajara.
