Esqueleto de la Edad de Hielo con cuello roto por ataque da una visión poco común de los antiguos cazadores-recolectores
Ciudad de México, 31 de agosto de 2025.- Un esqueleto humano bien conservado que los científicos excavaron recientemente en Vietnam data de hace aproximadamente 12.000 años, en la Edad de Hielo, y contiene el ADN mitocondrial humano más antiguo encontrado en la región. Pertenecía a un hombre que murió cuando tenía alrededor de 35 años después de ser atravesado en el cuello por un proyectil con una punta de cuarzo que mostraba signos de haber sido trabajado por humanos.
Sin embargo, el hombre no murió de inmediato; el análisis de su costilla cervical dañada reveló signos de crecimiento tisular y una infección que probablemente causó su muerte, informaron los científicos el martes en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences. El hombre pudo haber vivido durante meses después de haber sido herido, hasta que murió y fue enterrado en un sitio de una cueva llamado Thung Binh 1, en lo que hoy es el Complejo Paisajístico de Tràng An, lugar declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.
Se desconocen las circunstancias de la lesión traumática del hombre, pero este caso puede ser la evidencia más antigua de conflicto entre cazadores-recolectores en el sudeste asiático continental, según el estudio. Su herida y su supervivencia por algún tiempo después de ser herido ofrecen una visión poco común de la vida de las personas en esta región durante los últimos días de la era del Pleistoceno, hace aproximadamente entre 2,6 millones y 11.700 años.
“El material esquelético humano del Pleistoceno tardío del sudeste asiático es relativamente escaso”, dijo Hugo Reyes-Centeno, profesor asistente de antropología en la Universidad de Kentucky y miembro del Colegio Sueco de Estudios Avanzados, en un correo electrónico. Él no participó en la nueva investigación.
“Tenemos abundante evidencia de violencia interpersonal en el Holoceno, particularmente a medida que las poblaciones adoptan economías productoras de alimentos y las sociedades se vuelven más estratificadas, pero hay menos ejemplos del Pleistoceno de poblaciones que presumiblemente practicaban una economía de subsistencia”, añadió. “Este estudio se suma a esos raros ejemplos”.
‘Una gran sorpresa’
Los investigadores encontraron el esqueleto, al que llamaron “TBH1”, en diciembre de 2017. El cráneo estaba destrozado y aplanado, pero la mayoría de las piezas parecían estar presentes, incluidos todos los dientes del hombre. La pelvis y las vértebras también estaban fragmentadas. La recuperación de los restos óseos de TBH1, realizada por un equipo internacional de colaboradores, continuó durante 2018 debido a la extrema fragmentación de los restos y a las condiciones poco ideales en la cueva, según explicó el autor principal del estudio, Chris Stimpson, investigador y asociado honorario del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford en el Reino Unido.
“Está en la zona subtropical, así que hay mucha agua, mucha deposición de carbonato de calcio”, dijo Stimpson a CNN. “Eso hace que el sedimento sea muy, muy pegajoso”.
El análisis esquelético reveló una lesión menor en el tobillo, pero la salud general del hombre era buena antes del trauma que causó su muerte. El análisis del ADN mitocondrial confirmó que el individuo era masculino y sugirió una línea materna asociada con cazadores-recolectores locales, descendientes de humanos que estuvieron entre los primeros en migrar a la región.
Dado que se han descubierto pocos restos óseos humanos bien conservados de este período en el sudeste asiático, este hallazgo casi completo y con ADN preservado ya era significativo. Descubrir daño traumático en la costilla cervical del hombre —un hueso extra en el cuello que rara vez aparece en humanos— “fue una gran sorpresa”, dijo Stimpson.
Aún quedaba una sorpresa más para los científicos. Cerca de la costilla cervical lesionada se encontró un fragmento de cuarzo opaco de 18,28 milímetros de largo (0,7 pulgadas) y un peso de aproximadamente 0,4 gramos (0,014 onzas). Presentaba marcas de tallado comúnmente vistas en herramientas de piedra de la época. Sin embargo, no había otras herramientas de cuarzo en la cueva, lo que hace que la punta del proyectil sea potencialmente una “tecnología exótica” que se originó en otro lugar, de acuerdo con el estudio.
“Dada la diferencia entre la herramienta que causó la lesión y las herramientas encontradas en el sitio, el estudio abre la intrigante posibilidad de violencia entre miembros de diferentes poblaciones”, dijo Reyes-Centeno. “Pero se necesita más trabajo arqueológico en el sitio y en la región para reconstruir completamente las circunstancias de la muerte de este individuo”.
Con información de: CNN