Presidencia

Sheinbaum: sólo el pueblo puede definir el destino de México

  • La presidenta defendió la educación pública y destacó el desempeño de seis escuelas mexicanas en PISA 2025; llamó a fortalecer becas y programas de bienestar

Ciudad de México, 13 de septiembre del 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo que ninguna élite ni actor extranjero puede determinar el rumbo de México, al afirmar que corresponde exclusivamente al pueblo definir el presente y el futuro del país. En ese contexto, reivindicó la importancia de la educación pública y del magisterio nacional.

Durante su gira “Honestidad y resultados”, la mandataria destacó los resultados de México en el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) 2025, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), particularmente el desempeño de seis escuelas públicas que, dijo, obtuvieron las mejores calificaciones.

Sheinbaum afirmó que la educación pública mexicana tiene fortalezas que deben reconocerse, principalmente por el trabajo de los docentes y la disposición de los estudiantes para aprender.

“Es buena gracias al magisterio nacional”, señaló, aunque reconoció que el sistema educativo es perfectible y requiere continuar con un proceso permanente de mejora.

La presidenta cuestionó las críticas formuladas durante los gobiernos que identificó con el periodo neoliberal, cuando, aseguró, se pretendió presentar a la educación como una mercancía y se sostuvo que las escuelas públicas ofrecían una enseñanza de menor calidad frente a las instituciones privadas.

En contraste, sostuvo que los resultados de PISA 2025 mostraron que seis escuelas públicas obtuvieron las mejores calificaciones, lo que, a su juicio, constituye un reconocimiento al sistema educativo público y al trabajo de los profesores.

No obstante, la mandataria también expresó sus reservas respecto de la prueba internacional, al señalar que existen dificultades para comparar bajo los mismos parámetros a estudiantes de distintos países, debido a que cada uno enfrenta condiciones sociales y educativas particulares.

Defensa del magisterio

Sheinbaum también rechazó los señalamientos que durante administraciones anteriores atribuyeron un bajo desempeño educativo al hecho de que los profesores estuvieran organizados sindicalmente.

Recordó que los docentes tienen derecho a defender sus condiciones laborales y consideró necesario distinguir entre la defensa legítima de los derechos de los trabajadores y los casos de abuso o corrupción que pudieron presentarse en el pasado.

La presidenta vinculó esta defensa de la educación pública con la política social de su administración y sostuvo que los programas de bienestar deben entenderse como derechos y no como concesiones gubernamentales.

En particular, defendió la entrega de pensiones y becas, al rechazar las propuestas de limitar estos apoyos exclusivamente a estudiantes con altas calificaciones.

Reconoció que el desempeño académico requiere compromiso de los alumnos y acompañamiento de las familias, pero sostuvo que el acceso a los apoyos educativos no debe convertirse en un mecanismo de exclusión.

En este sentido, destacó que los estudiantes de educación básica cuentan con becas, al igual que quienes cursan el bachillerato, y señaló que durante este año también se otorgaron apoyos para útiles escolares a estudiantes de primaria y secundaria.

“Sólo el pueblo” define el rumbo

En la parte política de su mensaje, Sheinbaum reiteró uno de los principios que, afirmó, forman parte de la historia nacional: la soberanía popular.

“La soberanía dimana del pueblo”, sostuvo, al señalar que sólo los mexicanos pueden decidir sobre el presente y el destino del país, sin que élites nacionales o intereses extranjeros tengan la facultad de determinarlo.

La mandataria afirmó que esta concepción se encuentra vinculada con las principales luchas históricas de México, entre ellas la defensa de la independencia, la soberanía y la libertad, así como la búsqueda de igualdad y justicia social.

Con ello, Sheinbaum colocó la defensa de la educación pública, los programas sociales y la soberanía nacional como elementos de un mismo proyecto político, sustentado —dijo— en los derechos sociales y en la participación del pueblo en la definición del rumbo del país.

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