Economia

Inflación e inseguridad agravan la crisis de las tiendas de barrio, alerta Anpec

  • Pequeños comerciantes reportan alza en costos, reducción de ganancias y mayor presión por extorsiones; el consumo de las familias se concentra en compras de entre 100 y 200 pesos.

Ciudad de México, 04 de agosto del 2026.- .— La inflación persistente y el deterioro de las condiciones de seguridad continúan debilitando la operación de las tiendas de barrio en el país, advirtió la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), al presentar los resultados de la edición 27 de su Encuesta Nacional, realizada entre 3 mil 500 propietarios de pequeños negocios en las 32 entidades federativas durante julio.

El estudio revela que 89.4 por ciento de los comerciantes considera que la inflación afectó con mayor intensidad a sus negocios durante la primera mitad de 2026 en comparación con el año anterior, mientras que 91.3 por ciento reportó incrementos recientes en los precios aplicados por sus proveedores.

Ante este escenario, ocho de cada diez tenderos optaron por reducir sus márgenes de utilidad para conservar a su clientela, aunque 89.1 por ciento reconoció haber trasladado parte del incremento de costos al consumidor mediante ajustes en los precios durante los últimos seis meses.

Entre los productos que registraron los mayores aumentos destacan las bebidas refrescantes, los cigarros y las botanas, mientras que alimentos como conservas, embutidos y dulces han perdido presencia en el consumo cotidiano debido a la disminución del poder adquisitivo de las familias.

El presidente de la Anpec, Cuauhtémoc Rivera, señaló que el patrón de consumo en los hogares mexicanos también ha cambiado, al pasar de compras promedio de 50 pesos a operaciones que actualmente oscilan entre los 100 y 200 pesos, reflejo del encarecimiento generalizado de los productos básicos.

De acuerdo con la encuesta, casi cuatro de cada diez comerciantes consideran que sus clientes ya no cuentan con ingresos suficientes para adquirir la canasta básica completa, mientras que uno de cada cuatro afirma que apenas pueden cubrir la mitad de esos productos. En paralelo, la práctica de vender fiado continúa en aumento y, según los encuestados, uno de cada tres consumidores recurre al crédito informal para realizar sus compras.

El costo de la energía eléctrica se consolidó como la principal carga para los pequeños negocios. El 83.1 por ciento de los tenderos identificó el recibo de luz como el gasto operativo más oneroso y 76.7 por ciento lo ubicó como el servicio que más incrementó su precio durante el semestre, incluso por encima del costo de la canasta básica.

Rivera explicó que para establecimientos con ingresos mensuales cercanos a los 20 mil pesos, el pago bimestral de electricidad representa un factor determinante para la continuidad del negocio.

En materia de seguridad, la Anpec advirtió que la delincuencia sigue afectando al comercio de proximidad. Aunque 56.8 por ciento de los establecimientos afirmó no haber sido víctima de algún delito durante el presente año, entre quienes sí reportaron incidentes, el robo hormiga concentró 51.6 por ciento de los casos, seguido por la extorsión, con 20.1 por ciento.

El dirigente de la organización señaló que el monto mínimo exigido por grupos dedicados a la extorsión aumentó de 200 a 500 pesos, fenómeno que, aseguró, se ha extendido a entidades como Ciudad de México, Estado de México, Sinaloa, Zacatecas, Tamaulipas, Chiapas, Guerrero y Guanajuato.

Asimismo, denunció que en diversas regiones del país organizaciones delictivas han comenzado a controlar la distribución y comercialización de productos como cigarros, pollo, huevo y granos, imponiendo precios y proveedores a los comerciantes. Como ejemplo, mencionó que en la zona metropolitana de Monterrey el mercado ilegal de cigarros de contrabando ha desplazado de manera significativa al producto comercializado por las vías formales, debido al mayor margen de ganancia que ofrece el comercio ilícito.

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