El Papa: Que los recursos sean utilizados con sabiduría y en el respeto a la justicia.
El Pontífice recibió en audiencia a la Fundación Edith Haberland-Wagner y a la cervecería Augustiner Bräu de Múnich
El Pontífice recibió en audiencia a la Fundación Edith Haberland-Wagner y a la cervecería Augustiner Bräu de Múnich, que continúa la tradición cervecera iniciada por los monjes agustinos alemanes en el siglo XIV. San Agustín nos recuerda que nos realizamos cuando ponemos nuestros dones y talentos, recibidos de Dios, al servicio de los demás, y que «un requisito fundamental para la paz» es el uso adecuado de los bienes de la creación.
Los miembros de la Fundación Edith Haberland-Wagner y de la cervecería Augustiner Bräu de Múnich rindieron hoy un homenaje con un toque agustiniano a León XIV. Fueron recibidos en audiencia esta mañana en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, herederos del legado de los monjes de la Orden de los Ermitaños de San Agustín. De hecho, a los agustinos que se establecieron en la ciudad alemana en 1294 se les atribuye la producción de cerveza de alta calidad en su monasterio, documentada ya en 1328, y su venta en su cervecería durante casi 500 años.
Los monjes interrumpieron la actividad en 1803, cuando, durante el proceso de secularización, el Estado adquirió el monasterio y la cervecería fue privatizada.
Veintiséis años después, la tradición agustina fue continuada por Anton Wagner, un cervecero de Freising, quien se hizo cargo del negocio, que pasó de padres a hijos. La Fundación se creó en 1996, a petición de Edith Haberland-Wagner, y lleva a cabo diversos proyectos, especialmente relacionados con la historia y la cultura, la protección del medio ambiente y causas benéficas dirigidas a jóvenes y niños.
Ofrecer los talentos recibidos de Dios
El Papa, agradecido a todos por honrar el aniversario de su elección a la Sede de Pedro con una peregrinación a Roma y por su apoyo en oración a su ministerio, expresó también su gratitud, en su discurso pronunciado en inglés, por «algunos productos» de la Augustiner Bräu de Múnich que le fueron obsequiados. Este «gesto considerado de cercanía» invita a la reflexión en dos puntos. El primero se refiere a la conexión entre la Augustiner Bräu, la Fundación Edith Haberland-Wagner y la Orden Agustina, a la que el Pontífice pertenece y a la que está profundamente vinculado.
“San Agustín «nos recuerda que todos tenemos dones y talentos recibidos de Dios, y que nuestro propósito, plenitud y alegría provienen de ofrecerlos en un servicio amoroso a Dios y al prójimo»”.
De ahí la esperanza del Pontífice de que los días pasados en la ciudad fortalezcan la fe de cada persona y la inspiren a «seguir sirviendo» a los demás, «especialmente a los más necesitados».
Con información de El Vaticano
Tiziana Campisi – Ciudad del Vaticano
