Barcelona reúne a líderes progresistas ante crisis global y avance de la ultraderecha
Foros internacionales impulsan agenda de izquierda centrada en paz, desigualdad y cambio climático; Sheinbaum participará en reunión paralela de alto nivel
Barcelona, 17 de abril del 2026.- Barcelona se convierte desde este viernes en el punto de encuentro de centenares de líderes políticos, activistas e intelectuales de izquierda, convocados en torno a la llamada Movilización Global Progresista (GPM), una plataforma que busca articular respuestas comunes frente a los principales desafíos globales.
El encuentro es impulsado por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, quienes encabezan los esfuerzos por consolidar una agenda internacionalista orientada al fortalecimiento de políticas progresistas.
Durante las jornadas, los participantes abordarán temas como las consecuencias de los conflictos armados —particularmente en Medio Oriente—, el avance de movimientos de extrema derecha, así como los retos derivados del cambio climático y el impacto de las nuevas tecnologías en sectores vulnerables.
En paralelo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, participará en la cuarta Reunión en Defensa de la Democracia, un foro de alto nivel reservado a jefes de Estado y de gobierno, donde se discutirán estrategias para reforzar la gobernanza democrática y la cooperación internacional.
Ambos espacios comparten como eje central la promoción de políticas orientadas a reducir la desigualdad, fortalecer la igualdad de género y privilegiar la resolución pacífica de los conflictos internacionales.
Entre los asistentes destacan figuras como el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; el mandatario de Uruguay, Yamandú Orsi; el presidente de Colombia, Gustavo Petro; así como el titular del Consejo Europeo, António Costa, junto a otros líderes políticos y representantes de organismos internacionales.
En su declaración inicial, la plataforma advierte que el mundo atraviesa una coyuntura crítica, por lo que plantea la necesidad de consolidar una alternativa progresista frente a corrientes conservadoras y de extrema derecha. Bajo este enfoque, el GPM busca posicionar propuestas que impulsen la prosperidad global mediante la cooperación entre regiones y generaciones, con énfasis en la defensa de la democracia y la justicia social.
