Un santuario oculto: 39 mil aves sobreviven en Texcoco
Gran parte de los registros se realizaron en el Vaso de Evaporación Solar “El Caracol”, en Ecatepec
Ciudad de México 7 de abril de 2026.-Durante un año de exploración en el Área de Protección de Recursos Naturales (APRN) Lago de Texcoco, un grupo de naturalistas documentó una cifra contundente: 39 mil 653 aves de cerca de 130 especies, además de más de 200 especies de otros organismos.
El hallazgo confirma algo clave: incluso en zonas urbanas altamente presionadas, la vida silvestre encuentra formas de persistir.
Un refugio vital para aves migratorias
El Lago de Texcoco forma parte de una red de Áreas Naturales Protegidas que cumplen funciones esenciales para la biodiversidad.
En particular, los humedales de la zona son punto estratégico para aves migratorias, que recorren miles de kilómetros y dependen de estos espacios para descansar y alimentarse.
La pérdida de estos ecosistemas representaría un riesgo directo para su supervivencia.
“El Caracol”: el humedal que resiste al avance urbano
Gran parte de los registros se realizaron en el Vaso de Evaporación Solar “El Caracol”, en Ecatepec, un espacio único que hoy funciona como refugio para aves, anfibios e insectos.
Este sitio, construido en 1944 y reutilizado con distintos fines industriales, fue incorporado en 2022 al área protegida.
Sin embargo, enfrenta presiones constantes por el crecimiento de asentamientos irregulares, lo que pone en riesgo su equilibrio ecológico.
Especies en riesgo y hallazgos extraordinarios
Entre los registros más relevantes destaca la Cigüeña Americana, cuyo avistamiento representa el primero documentado dentro del área protegida.
También se identificaron especies en riesgo como:
- Zambullidor menor
- Pato mexicano
- Avetoro norteño y menor
Y un caso especialmente delicado: el Rascón Azteca, especie endémica de México en peligro de extinción, cuya presencia evidencia tanto el valor como la fragilidad del ecosistema.
Además, se registraron especies poco comunes en la zona, como flamencos rosados y el zarapito ganga, lo que confirma la importancia del sitio como corredor biológico.
