Kast asume la presidencia de Chile con discurso de orden y polémica por su postura sobre la dictadura
El mandatario reafirma su defensa del gobierno de Pinochet y plantea un “gobierno de emergencia nacional” centrado en seguridad, migración y economía
Santiago, 11 de marzo del 2026.- José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile para un periodo de cuatro años con la promesa de instaurar un “gobierno de emergencia nacional”, enfocado en restablecer el orden frente a los problemas de seguridad, migración irregular y estancamiento económico que, asegura, enfrenta el país.
El nuevo mandatario, de 60 años, ha generado controversia por su postura frente al pasado reciente de Chile. Desde su primera candidatura presidencial, en 2017, ha defendido públicamente la obra del régimen militar encabezado por Augusto Pinochet (1973-1990) y ha sostenido que integrantes de las fuerzas armadas han sido objeto de persecuciones judiciales.
En ese contexto, Kast ha reiterado su disposición a proteger a militares procesados por delitos de derechos humanos e incluso ha planteado la posibilidad de indultos en ciertos casos, postura que volvió a respaldar recientemente al discutirse en el Senado una iniciativa para conmutar penas a reclusos mayores de 70 años con problemas de salud, lo que permitiría sustituir la cárcel por arresto domiciliario.
La medida podría beneficiar a condenados por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, varios de los cuales se encuentran recluidos en el penal de Punta Peuco, donde están internados más de 300 ex agentes del Estado.
Entre ellos figura el ex brigadier del Ejército Miguel Krassnoff, condenado a más de mil años de prisión por su participación en ejecuciones, torturas y desapariciones durante el régimen militar.
Kast ha sostenido que no cuestiona la existencia de violaciones a los derechos humanos, pero sí algunos de los procesos judiciales que derivaron en esas condenas.
Otro rasgo que caracteriza al mandatario es su marcada religiosidad. Junto con su esposa participa activamente en el movimiento católico Schoenstatt, una organización laica dentro de la Iglesia que promueve la participación de fieles en tareas pastorales con relativa autonomía respecto de la jerarquía eclesiástica.
Tras su triunfo electoral el pasado 14 de diciembre, Kast subrayó públicamente el papel de la fe en su vida política y afirmó que su gobierno buscará actuar con “sabiduría, templanza y fortaleza”.
En el ámbito interno, el presidente ha centrado su agenda en el combate a la delincuencia y la migración irregular. Entre sus propuestas figura la expulsión de unas 330 mil personas que residen en Chile sin documentos, así como el reforzamiento de las fronteras con Perú y Bolivia mediante presencia militar y obras físicas de control.
En materia de seguridad, ha prometido restablecer el orden público y aplicar con rigor la ley contra quienes cometan delitos.
En política exterior, Kast ha mostrado afinidad con posiciones conservadoras internacionales y ha respaldado iniciativas promovidas por el ex presidente estadounidense Donald Trump, con quien coincidió recientemente en una reunión en Miami relacionada con estrategias regionales contra el narcotráfico.
