El Papa llama a erradicar la trata de personas y alerta sobre nuevas formas de esclavitud.
León XIV alertó sobre el avance de la llamada “esclavitud cibernética”.
El Papa León XIV renovó el firme compromiso de la Iglesia católica para erradicar la trata de personas, un crimen que calificó como una grave ofensa contra la humanidad. El llamado fue realizado en su mensaje con motivo de la XII Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas, que se conmemora este domingo 8 de febrero.
“Renuevo firmemente la urgente llamada de la Iglesia a afrontar y poner fin a este grave crimen contra la humanidad”, afirmó el Pontífice en un mensaje dirigido a los fieles de todo el mundo. En el marco de esta jornada, se desarrollan diversas actividades en Roma, con la participación de religiosas, laicos y organizaciones internacionales comprometidas en la lucha contra la trata. Parte de estas acciones culminarán con el rezo del Ángelus junto al Papa.
Bajo el lema “La paz comienza con la dignidad: una llamada global a poner fin a la trata de personas”, León XIV subrayó que la verdadera paz no se construye con violencia ni dominio, sino con el respeto a la dignidad humana. Al evocar el saludo de Cristo resucitado —“La paz esté con ustedes”— recordó que no se trata de una fórmula vacía, sino de un camino hacia una humanidad renovada.
El Santo Padre advirtió que los conflictos armados, la inestabilidad geopolítica y la desigualdad social crean un terreno propicio para que los traficantes exploten a los más vulnerables, especialmente a mujeres, niños, migrantes y personas desplazadas. Señaló además que la lógica que justifica la guerra y desprecia la vida humana es la misma que alimenta la trata de personas.
León XIV alertó también sobre el avance de la llamada “esclavitud cibernética”, donde víctimas son engañadas y forzadas a participar en actividades delictivas a través de redes digitales. Frente a este escenario, el Papa invitó a no caer en la indiferencia y a fortalecer la oración y la sensibilización social, como una “pequeña llama” capaz de sostener la esperanza y la acción en favor de la dignidad humana.
