Costa Rica. Fincas con sabiduría ancestral en pueblos bribris y cabécares
La tierra que habla a través de las mujeres
En los territorios indígenas bribris y cabécares, la tierra no se posee: se cuida, se escucha y se hereda con responsabilidad. Desde tiempos ancestrales, estos pueblos transmiten la herencia por vía materna. Así, las fincas pasan de madres a hijas, junto con un compromiso profundo: resguardar la vida, el conocimiento y el equilibrio que hacen posible el buen vivir.
Las fincas tradicionales son espacios de aprendizaje y convivencia. En ellas crecen alimentos, plantas medicinales, árboles nativos y también historias. No responden a una lógica de monocultivo ni de explotación, sino a una relación respetuosa con la naturaleza. Cada planta tiene un propósito, cada ciclo un significado, y cada decisión se toma pensando en las generaciones que aún no han nacido.
Las mujeres ocupan un lugar central en este sistema. Son guardianas de la tierra y portadoras del conocimiento ancestral. Desde niñas, aprenden junto a sus madres y abuelas a leer los signos de la naturaleza: cuándo sembrar, cuándo cosechar, cómo curar con plantas, cómo agradecer. El conocimiento se transmite en la práctica diaria, en el trabajo compartido, en la palabra hablada y en el ejemplo.
Esta herencia no es individual, es colectiva. La finca es un espacio comunitario donde se fortalecen los lazos familiares, se comparte el alimento y se enseña el valor del respeto mutuo. Cuidar la tierra es también cuidar a la comunidad. Por eso, las decisiones sobre su uso se toman con una visión amplia, que prioriza la vida sobre el beneficio inmediato.
Hoy, frente a los desafíos del cambio climático y la presión sobre los territorios indígenas, estas fincas con sabiduría ancestral muestran caminos posibles hacia la sostenibilidad. Los saberes heredados han permitido a los pueblos bribris y cabécares adaptarse sin romper su vínculo con la naturaleza.
Reconocer el papel de las mujeres indígenas como cuidadoras de la tierra y del conocimiento es un acto de justicia y de aprendizaje colectivo. En sus fincas vive una sabiduría que no solo alimenta a sus comunidades, sino que ofrece enseñanzas valiosas para toda la sociedad.
