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Polvo interestelar es esencial en el origen de estrellas, planetas y vida

Ciudad de México, 29 de agosto del 2025.- Estudiar el polvo interestelar –formado por diminutas partículas de materia sólida que flotan en el espacio–, que, lejos de ser un simple residuo cósmico, “es una pieza esencial del rompecabezas que da origen a las estrellas, los planetas y, en última instancia, a las condiciones que hacen posible la vida, juega un papel clave para entender la evolución del universo”, dijo a La Jornada Ary Rodríguez González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“El polvo influye en el colapso de las nubes de gas –donde hay elementos como el hidrógeno y monóxido de carbono–, que abundan en los brazos espirales de las galaxias, y dan origen a nuevas estrellas y sistemas planetarios. Sin este polvo, la cantidad de estrellas y planetas en el universo no sería la misma”, agregó el investigador.

Durante su conferencia “Barriendo el polvo interestelar”, mencionó que muchas veces “se le considera el patito feo del medio interestelar, le damos más importancia a las estrellas, a las grandes nubes de gas, pero el polvo está ahí, involucrado en todos los procesos que suceden en el universo”.

El experto explicó que, además de intervenir en la formación de estrellas, desempeña un papel central en la transportación de elementos desde donde se formó hasta regiones lejanas en la galaxia, lo que promueve una homogeneidad en su composición química.

También absorbe y dispersa la luz, lo que si bien interfiere en las observaciones del universo, es un factor que los científicos deben considerar al estudiar fenómenos cósmicos. Además, es un elemento estratégico en el enfriamiento de las nubes de gas, condición necesaria para la formación estelar.

Rodríguez González mencionó que se sabe de la existencia del polvo interestelar desde hace más de 100 años, pero al principio fue difícil conocer sus características. Después, con los avances y mejoramiento de los observatorios cósmicos, se pudo indagar más sobre su relevancia.

“En sus observaciones sobre la Vía Láctea, William Herschel (1738–1822) notó regiones oscuras en el cielo a las cuales interpretó como ‘agujeros’ o vacíos; es decir, zonas donde no había astros. Más adelante, el astrónomo suizo Robert Trumpler (1886–1956) observó que algunas estrellas se veían más tenues de lo esperado y propuso que algo en el espacio, una especie de agrupaciones de moléculas o gas, impedía verlas con claridad.

“Hoy sabemos que es la materia interestelar que hay entre las estrellas; es evidente que no podía estar vacío el universo, pero nos costó varios años entender que este elemento fuera de la importancia que es”, señaló el experto en dinámica de gases astrofísicos.

Este polvo está formado de partículas más pequeñas que un grano de arena, con tamaños típicos de entre 0.001 y 0.1 micrómetros, es decir, una milésima parte del grosor de un cabello humano. Y se origina en atmósferas de estrellas gigantes rojas o supernovas.

“Los vientos estelares, un proceso por el cual los materiales de las partes externas de las estrellas son aventados a una velocidad supersónica hacia el medio interestelar, es lo que lleva el polvo lejos de los astros donde se formaron”, explicó.

Rodríguez González contó que una gran parte de su trabajo consiste en realizar simulaciones numéricas para reproducir la dinámica del medio, del gas que aventó estos elementos, y tratar de ver hasta dónde va a llegar.

“Lo que voy a tener al final es una estructura generada por computadora, que nos indica cómo se expande ese gas, cómo es expulsado de la galaxia, dónde tiene mayor densidad y cómo enriquece químicamente las diferentes zonas.”

El investigador de la UNAM apuntó que gracias a instrumentos como la cámara de infrarrojo cercano (NIRCam) del telescopio espacial James Webb de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio es posible observar a detalle las estructuras formadas por el polvo interestelar.

Con información de: https://www.jornada.com.mx/

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