Colaboraciones

Acervo | Por: Pedro Luis Noble Monterrubio | La lucha contra el cáncer de mama

Cada octubre se conmemora el “Mes de la Sensibilización sobre el Cáncer de Mama”, programa global emprendido desde hace ya varios años por la Organización Mundial de la Salud y que es tendente a promover la cultura de prevención y detección a tiempo de este tipo de cáncer que afecta mayormente a las mujeres de forma por demás invasiva.

Con base a datos oficiales del Instituto Nacional de Salud Pública, anualmente se tienen registrados 1.38 millones de nuevos diagnósticos y más de 450,000 decesos en el mundo a causa del cáncer de mama, siendo esta patología una de las principales causas de mortalidad en México.

Invariablemente todos los esfuerzos de gobiernos y sociedad civil impactan directamente en una nueva cultura respecto al hacerle frente a este cáncer. Hoy por día podemos dar constancia del cúmulo de acciones surgidas de las administraciones públicas y colectivos sociales que ayudan a comunidades enteras a conocer los alcances de la enfermedad, los retos médicos presentados, los mecanismos de detección y atención, así como el acompañamiento para pacientes y familiares que afanosamente buscan la cura de la mano de la ciencia más avanzada que para nuestro tiempo existe.

A lo largo de los últimos años sin duda alguna se lograron avances importantes en la construcción de redes de atención focalizadas al cáncer en sus diferentes facetas y concretamente al cáncer de mama; lo mismo en el sector público que en la medicina privada. Siempre será necesario que los tres órdenes de gobierno realicen inversiones para fortalecer la capacidad de detección oportunta y el tratamiento del cáncer de mama. Sin embargo, recientemente hemos visto reducciones presupuestales al sector salud que han mermado la operación, el mantenimiento de infraestructuras físicas, la adquisición de tecnologías y el desarrollo de capital humano que operan diariamente al servicio de la población objeto de estos servicios.

Por mucho tiempo las políticas públicas se fortalecieron con fuertes inversiones de fundaciones y diversas organizaciones de la iniciativa privada que loablemente hacen de la ayuda y la asistencia social un modo de vida que salva a otras miles más, siendo esta una condición natural que para cada usuaria o usuario tenga una esperanza real frente a la batalla que el destino le ha puesto frente a sí y que con el cobijo de otros seres humanos, pueden allegarse de una luz en el curso de las tribulaciones físicas y psicológicas que experimentan a lo largo de este duro proceso.

Entre esas instituciones privadas se encuentra la Fundación de Cáncer de Mama A.C. (FUCAM) que por mas de 20 años ha brindado diagnóstico oportuno, tratamiento y seguimiento especializado del cáncer de mama específicamente a grupos socio-económicos más vulnerables en nuestro país. En esos años FUCAM fue proveedora de servicios de medicina especializada orientados especialmente a las mujeres afiliadas al Seguro Popular. Con la desaparición de ese modelo de financiamiento aún está pendiente la forma de proveerles de flujo económico que le permita seguir atendiendo como lo hacía con el modelo anterior.

Cada muerte de una mujer u hombre a causa del cáncer de mama es un motivo puntual para honrar su legado y continuar desplegando cualquier acción en la salvaguarda de la salud de miles de mexicanas y mexicanos que permanecen librando al también conocido “carcinoma de mama”; buscando en todos los casos que llegue aquella circunstancia en el desarrollo de la humanidad en donde exista una cura médica comprobable que posibilite asegurar al bien mayormente preciado que tenemos, que es justamente la buena salud.

Aquí queda el exhorto a la concientización de seguir luchando contra el cáncer de mama desde todas las trincheras posibles y continuar el camino de las alianzas interinstitucionales en bien de la salud de millones de mexicanas y mexicanos y particularmente de miles de hidalguenses.

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