Colaboraciones

Acervo | Por: Pedro Luis Noble Monterrubio | Presidencialismo demócrata para EUA

Joseph Robinette Biden Jr. oriundo de Pensilvania y quién fue senador por Delaware así como Vicepresidente de los Estados Unidos durante los ocho años de la administración Obama fue electo ya como el presidente número 46 de la historia política norteamericana y partir del próximo 20 de enero de 2021 será ungido como el nuevo Jefe de Estado en turno de la mayor potencia mundial.

En un caso no menor y con profundos tintes históricos ha sido electa en la fórmula electoral con el abogado Biden, la senadora por California Kamala Harris, quién será la vicepresidenta número 47 pero será la primera mujer en desempeñar la titularidad de la posición número 2 en el gobierno federal estadounidense. En la coyuntura por la visión de género en el ejercicio de la administración pública global, la también jurista Harris nacida en Oakland, ha roto con su llegada a esta vicepresidencia el denominado “techo de cristal” que considera las limitaciones en el ascenso laboral para las féminas dentro de diversas organizaciones profesionales. Kamala Harris es también la ejemplificación al más alto nivel de las instituciones de gobierno de la diversidad racional. Con raíces hindúes se estima que consolidará una agenda que respete a nivel gubernamental a todas las vertientes de razas humanas, que sin duda alguna fueron minadas en sus derechos durante el ya inminente caducado Trumpismo en la Casa Blanca para los próximos 4 años.

Menciono que el movimiento republicano que enarboló el presidente Donald Trump tendrá una paulatina caducidad política y de gobierno allá en Washington; pero lo complejo es que en el corolario estadounidense se asume que una cantidad muy alta de ciudadanos ejercen como el propio magnate convertido a presidente auténticamente un estilo de vida fundamentado en la supremacía de los blancos frente a negros e inmigrantes en lo general, así como al mal entendido lema de “América para los americanos”, permeando así el discurso de odio y separación entre la sociedad norteamericana.

Retomando la última medición en cuanto a obtención de votos electorales que se disputaron el pasado martes 4 de noviembre, es que se proyecta que Joe Biden alcanzó los 290 votos de colegios electorales superando así la brecha de los 270 que exige la legislación electoral estadounidense para alzarse con la victoria presidencial, en tanto que el presidente Donald Trump obtuvo 217 votos de colegios quedándose imposibilitado de extender así su gobierno en una reelección.

Biden es ya también el candidato más votado de la historia electoral de nuestro país vecino con 77´080,355 votos por cuanto a sufragios de electores corresponde, número que equivale al 50.8 % del padrón nominal. Con esta cifra de los 77 millones de votos populares, Biden superó a Hillary Clinton que en el 2016 le ganó al propio Trump en esta medición, así como a auténticos pesos pesados de la política estadounidense como lo son el presidente George W. Bush y Barack Obama.

Mucho se ha inferido respecto que si Joe Biden ganó por el fenómeno anti Trump y que prácticamente con eso le alcanzó para llevarse el triunfo comicial. Lo cierto es que Biden es un experimentado de la política, un profesional del servicio público y un líder de Estado que supo unificar al partido demócrata para recobrar el control gubernamental que se ejerce desde la presidencia. Lo anterior, basando su discurso en la lógica política de respetar a las instituciones, llamar a la concordia y convocar al entendimiento nacional. Así, Biden gobernará a su nación y colocará su sello personal a la gestión pública del mayor socio comercial que tenemos en México.

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