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Valle de Puebla-Tlaxcala registra unos 800 carnavales

Puebla, 02 de febrero del 2018.- El Valle Puebla-Tlaxcala es una zona donde aún se llevan a cabo al menos 800 carnavales, “prácticamente todos los pueblos de ambas entidades tienen carnaval”, afirmó Ernesto Licona Valencia, profesor investigador del Colegio de Antropología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

En entrevista con Notimex, dijo que los carnavales que se realizan en dicha región se dividen en dos tipos: aquellos que se organizan en torno a batallones, como los que se presentan en la zona de Huejotzingo, San Martín Texmelucan y Cholula, y los que organizan en torno a camadas, como los de Tlaxcala.

“Hay un registro, que no es municipio por municipio, ni comunidad por comunidad, pero alrededor de 800 carnavales hemos logrado registrar. Es una cantidad impresionante de carnavales en esta zona y región”, señaló.

Licona Valencia mencionó que hay carnavales que representan sucesos históricos, o teatralmente un evento de la vida cotidiana, como es el caso de los carnavales indígenas.

Refirió que en aquellos que se dan en los barrios de la capital poblana no hay representaciones teatrales, como en el caso del carnaval Huejotzingo, que tiene como tema “El robo de la hija del alcalde”.

El académico de la BUAP resaltó que en el caso de las zonas de la Malintzi se representa la boda indígena, con las teatralizaciones también de un suceso histórico o de un evento de la vida cotidiana.

Añadió que en la parte del volcán de la Malinche se representa fundamentalmente la puesta indígena, tal como se lleva a cabo en la vida diaria actualmente, con sus personajes en donde hay uno que se llama la Xilona, que es único en esa región.

“La xilona es el hombre que se viste de mujer, esta mujer altiva de la ciudad española y que se adapta con dicho nombre, con su atavío tradicional como es su babero, su faldita y sus movimientos, y son ellos que, junto con los huehues o los negros, como se les llama en la zona de la Malintzin, los que participan en la representación de la boda indígena”, afirmó.

Licona Valencia explicó que en las zonas donde hay batallones hay otro tipo de organización y de representación teatral de ciertos sucesos históricos, como la batalla de Puebla.

Sostuvo que todo evento cultural o prácticas socioculturales evolucionan y cambian, “es una de las cosas fundamentales del dinamismo en donde van incorporando elementos nuevos y van desapareciendo otros, además que otros continúan”.

Añadió que una muestra de lo anterior son las cuadrillas que lo conforman, sujetos y grupos que van a danzar, quienes se dividen, se pelean y hay pugnas socioestéticas, al ver qué se van a poner, cuál va a ser la vestimenta por usar y con quién van a bailar.

El investigador del Colegio de Antropología de la BUAP dijo que las festividades del carnaval inician los primeros días de febrero, ya que en ciertas poblaciones arranca el ciclo agrícola, por ejemplo, en la zona de los volcanes hoy las poblaciones van a bendecir sus semillas.

“El día 17 de enero comenzó con la bendición de los animales, día de San Antonio. Ahora el 2 de febrero viene la bendición de las semillas, las que van a usar en el cultivo del ciclo; en esa zona, el 5 de febrero van a su manantial y hacen un ritual en la montaña, en una capilla a Don Bosco en donde hay misa, ya hubo cambio de mayordomo a principios de enero”, refirió.

Licona Valencia precisó que el carnaval es un ritual y celebración cíclica, permitida, colectiva y que forma parte de todas estas celebraciones, de ahí, que sí se puede interpretar en ciertas zonas como parte del inicio del ciclo agrícola, que empieza con la bendición de las semillas y los animales.

Consideró que cada uno de los carnavales de la región Puebla-Tlaxcala tiene su peculiaridad; en la zona de los volcanes es único por sus personajes, pero entre los correspondientes a las localidades de La Resurrección y Canoa hay diferencias.

Ejemplificó que en la junta auxiliar de La Resurrección han incorporado a cuadrillas de jóvenes rockeros; “es muy llamativa esa cuadrilla de jóvenes indígenas, vestidos de negro, su corte y peinado peculiar, pero lo anterior junto con las cuadrillas tradicionales de los huehues y xilonas”, mencionó.

Por lo que respecta a la zona de Tlaxcala también hay diferencias. Al especialista le gustan los chivarrudos, que son parte del carnaval de Zacatelco, debido a su narrativa poética, que es unos de los aspectos que llama la atención; en Papalotla, dijo, los charros o los huehues son impresionantes por su vestimenta.

Resaltó que turísticamente el de Huejotzingo es el que sobresale por ser masivo y espectacular; “se involucran prácticamente todos los habitantes y en efecto es espectacular, al igual que en Cholula las cuadrillas de dicho pueblo son espectaculares, pero tienen sus particularidades”, indicó.

Añadió que todos los carnavales tienen algo representativo, y en el caso de Tlaxcala el que roba reflectores es el Papalotla, el más representativo, “en términos estéticos y la participación de unos ocho barrios y de sus cuadrillas son colectivas, los bailes espectaculares y turísticamente es importante, por el sentimiento y el gusto con el que bailan”.

Licona Valencia consideró que los carnavales surgen y se mantiene a través de dos aspectos importantes o fuerzas, estos son el territorio y el parentesco, es decir, la adscripción a territorio, a un barrio de pueblo, y luego un barrio es el sustento territorial de las cuadrillas.

Por Javier González Sánchez | Corresponsal Notimex

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