Trump y Xi privilegian el diálogo en cumbre de Washington
- Los mandatarios de Estados Unidos y China cierran tres días de encuentros con señales de distensión, pero sin grandes definiciones sobre sus diferencias económicas
WASHINGTON, 26 de septiembre del 2026.— Con una agenda cargada de simbolismo político y gestos de acercamiento, los presidentes Donald Trump y Xi Jinping concluyeron este viernes una cumbre de tres días en Washington, en la que ambos gobiernos privilegiaron el diálogo directo y la relación personal entre sus mandatarios, aunque sin anunciar avances de fondo en los principales temas económicos que enfrentan a las dos potencias.
En el cierre de la visita, Trump y Xi compartieron té en el Salón Rojo de la Casa Blanca y posteriormente recorrieron los Archivos Nacionales, en una jornada que buscó proyectar una relación bilateral basada en el contacto directo entre los líderes.
Trump aseguró que las conversaciones permitieron avanzar en la relación entre Estados Unidos y China y expresó confianza en que los productores agrícolas estadunidenses obtendrán beneficios de lo acordado, aunque evitó precisar los alcances de esos entendimientos.
“Estados Unidos está muy satisfecho con esta visita, y estoy seguro de que China también”, declaró.
Xi, por su parte, adoptó un tono orientado a la estabilidad y describió los vínculos entre ambas potencias como una relación constructiva sustentada en el “respeto, la equidad y la reciprocidad”.
Mantienen abierta la vía diplomática
El mandatario chino confirmó que la interlocución con Trump tendrá continuidad durante los próximos meses. Señaló que ambos tendrán oportunidad de reunirse nuevamente en la cumbre de APEC, que se realizará en China, y posteriormente durante la reunión del G20 en Miami.
En ese marco, Xi extendió una invitación a Trump y a la primera dama para realizar una visita a territorio chino, con lo que dejó abierta una nueva etapa de encuentros de alto nivel entre Washington y Pekín.
La agenda adquiere relevancia por tratarse de las dos principales economías mundiales y por las diferencias que ambos gobiernos mantienen en materia comercial y económica.
Una cumbre marcada por los gestos
La visita de Estado estuvo acompañada de una amplia ceremonia protocolaria, incluidos desfiles aéreos, recorridos oficiales y una cena de Estado, con lo que la Casa Blanca buscó imprimir un carácter especial al encuentro.
Sin embargo, detrás del despliegue diplomático quedaron pendientes las definiciones sobre los asuntos económicos que han generado tensiones entre ambos países.
El resultado inmediato de la cumbre fue, por tanto, la preservación del diálogo político entre Washington y Pekín y la disposición de sus líderes a mantener encuentros periódicos, mientras continúan las negociaciones sobre los temas que mantienen abierta la disputa entre ambas potencias.
