Cultura

TLACOTALPAN CELEBRA CADA AÑO, EL 2 DE FEBRERO, A LA VIRGEN DE LA CANDELARIA.

27 ene 2015

  • La Virgen llegó con los primeros frailes de la Orden de San Juan de Dios, de España

Antes de la Virgen de la Candelaria, los habitantes de esta rica región veneraban y daban gracias a una deidad prehispánica de la fertilidad coincidentemente en las mismas fechas y a la que le rendían tributo para obtener beneficios de la tierra, como eran buenas cosechas, abundancia de peces y buen temporal en general.

También los Tlacotalpeños aun cuando estaban acostumbrados a las tormentas que azotaban, la entonces isla de Tlacotalpan, por los fuertes vientos llamados ‘nortes’ por los veracruzanos, daban gracias por que su deidad los mantenía a salvo

 

Así pues del 31 de enero hasta el 2 de febrero, la población se transforma, se adueñan del lugar la risa y la diversión, los sones y las coplas, el fandango, el zapateado y todo es alegría.

Las tiendas y puestos ambulantes se disputan el espacio en la calle principal; se improvisan tablados en la Plaza Hidalgo, en la Plaza de Doña Martha, en la de San Miguel y Nicolás Bravo.

Los turistas pueden disfrutar toda la gastronomía ya que es posible comer y beber los exquisito s platillos y bebidas regionales: robalo, chucumite, mojarra, jaiba, camarones, acamayas, tismiche y tortuga, diversamente adobados, enchipotlados y en escabeche; tostaditas, dobladas de salpicón de jaiba y de robalete.

En las bebidas no se diga: los refrescantes ‘toritos’ de cacahuate, guanábana, jobo y coco y la bebida ‘popo’, que combina cacao con una planta llamada chupipi.

Los puestos de feria, el tiro al blanco, dardos, futbolitos y lotería, juegos mecánicos, productos sotaventinos, artesanías de aquí y de allá, chucherías, altavoces anunciando sorprendentes productos,

 

Los habitantes de Tlacotalpeños caminan hacia las calles en espera de visitantes que vienen de todos los rincones sotaventinos, de las distintas regiones de Veracruz y hasta de muchos puntos del país, y no falta que lleguen invitados del extranjero atraídos por la música y la proverbial alegría jarocha

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