Psicología del deporte: pieza fundamental para cualquier atleta
Ciudad de México 5 de marzo de 2026.- La psicología del deporte se ha consolidado como un componente esencial del rendimiento atlético. La preparación física por sí sola no garantiza el éxito: el entrenamiento mental es igual de determinante. Su objetivo es desarrollar habilidades que permitan a los deportistas enfrentar la competencia, manejar la presión y mantener la concentración, incluso tras cometer errores.
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Contrario al mito popular, la fortaleza mental no es un atributo innato de los grandes atletas. La evidencia científica muestra que es una capacidad que puede desarrollarse mediante entrenamiento sistemático. Así, la psicología del deporte no se limita a quienes atraviesan bloqueos o bajo rendimiento; es una disciplina preventiva que optimiza el desempeño y promueve el bienestar integral del atleta.
En este contexto, el programa “Con-ciencia. Psicología y sociedad”, de Radio UNAM en coproducción con la Facultad de Psicología, presentó al licenciado en Psicología por la UNAM, Omar Estrada Contreras, quien explicó cómo esta disciplina forma parte del desarrollo de cualquier deportista.
¿Qué se trabaja en la psicología deportiva?
Estrada Contreras la psicología deportiva se centra en el entrenamiento mental aplicado al deporte, una dimensión tan importante como la preparación física. Su objetivo no es solo mejorar el desempeño, sino también que el deportista sostenga altos niveles de exigencia sin comprometer su salud emocional, maneje la presión, se recupere de lesiones y enfrente el fracaso de manera constructiva.
Entre las habilidades psicológicas entrenadas se incluyen:
- Concentración en los aspectos clave de la competencia.
- Motivación orientada a metas realistas.
- Control emocional frente a errores, críticas o presión externa.
- Cohesión grupal en deportes de equipo.
- Diálogo interno positivo para regular pensamientos limitantes.
Uno de los objetivos centrales es alcanzar el estado ideal de rendimiento, en el que el atleta:
- Se enfoca plenamente en el momento presente.
- Regula su nivel de activación, evitando tanto la ansiedad excesiva como la apatía.
- Ignora distracciones externas, presión social y expectativas autoimpuestas.
