Colaboraciones

Paso a desnivel | Por: David Cárdenas Rosas | La Guerra de Castas

Pocos pueblos han luchado tanto por su libertad como los mayas.

Cecilio Chi y Jacinto Pat, fueron dos líderes mayas que anhelaban la libertad de su pueblo.

A la llegada de los colonizadores, algunos pueblos aceptaron la superioridad de armas de los europeos, decidieron ya no luchar y sucumbieron ante los recién llegados.

Españoles, criollos y mestizos los doblegaron.

Yucatán vivió bajo el azote del látigo, el hambre y demás penurias.

La vejación que sufrieron los mayas tuvieron como consecuencia una explotación terrible.

Los conquistadores habían establecido su dominio sobre los pueblos indígenas.

Pero otros pueblos no se rindieron, y se desplazaron hacia otras tierras de la península.

En el año de 1847, uno de los rebeldes más reacios a la imposición, Cecilio Chi, inició la lucha.

En su pueblo, Tepich, Cecilio atrajo a un grupo de hombres a los que impregnó el ideal de libertad y sin reserva lo siguieron, convirtiéndolo en su líder y guía. Inició así, la guerra de las castas. ¡26 años después de que México se había declarado un país independiente!

La conspiración fue descubierta, y las autoridades militares no consideraron que estos afanes pudieran prosperar.

Aún así enviaron a sus fuerzas armadas a reprimir a ese grupo de amotinados. La sorpresa fue grande, la magnitud del grupo de rebeldes les hicieron ver que estaban ante un estallido de proporciones formidables.

Los españoles, mestizos y criollos comprendieron que el aplacamiento de lo que consideraban una expresión de descontento, no era tal, era una guerra.

Los enfrentamientos se prolongaron por 50 años.

Para entonces la idea de los rebeldes era lograr con su lucha, derrotar a los blancos y los mestizos, hacer de Yucatán un país independiente y nombrar a Cecilio Chi como su gobernador.

Los rebeldes, se posesionaron de gran parte del territorio, sin embargo, los españoles, solicitaron apoyo del ejercito federal y contuvieron sus avances.

En esta guerra, surgió un nuevo caudillo, José Ma. Barrera, que creó, como apoyo en su lucha, el mito de la cruz parlante.

Esa cruz alentó a los mayas a plantar cara al enemigo en nuevas batallas.

Finalmente, el ejercito federal retomó los territorios ocupados por los mayas y en mayo de 1901  logró su rendición.

Después el presidente Porfirio Díaz, firmó un tratado de paz con los mayas. De esta manera, se les reconocieron sus derechos y se les concedió autoridad política.

Hoy Yucatán como los demás estados de la República Mexicana es territorio libre.

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