Colaboraciones

Paso a desnivel | Por: David Cárdenas Rosas | El brindis del payador, José Curbelo

Los payadores son presencia universal.

Los payadores cantan opinando.

Templan su guitarra y relatar sus historias, sus sueños y sus emociones

José Hernández en su libro “Martín Fierro” realiza payadas en la pulpería, en donde los cantores tienen intercambios líricos.

Investigadores señalan que la función de toda poesía y la décima espinela, -lo es- debe de propiciar un placer estético y comunicar sentimientos o experiencias.

Y un ejemplo de ello, son las Décimas de José Silvio Curbelo, en su “Brindis” en donde conjugando las rimas (abbaaccddc) canta el valor social de los labradores, de los peones en el campo, quienes nos sugieren con férrea voluntad, que ¡aunque se pierda la cosecha, siempre hay que seguir sembrando!

También muestra la gratitud hacia el trabajador de la construcción, del albañil, que construye casas, y en ocasiones, él carece de ella.

Hace un brindis por el carpintero, rememorando a San José, padre de quién murió en el madero.

Y remata la décima; brindando por las manos que realizan nobles oficios, y   hace un brindis más…

José Curbelo.

“Brindo por los labradores, por que de ellos desciendo, los que en un cambio de arriendo dieron sus sueños mejores.

Los que aguantaron rigores y abrían los surcos cantando y que solían decir; cuando la suerte no era derecha,  ¡Si se pierde una la cosecha siempre hay que seguir sembrando!”

“Brindo por el peón mensual, que en el campo de a caballo. sí hasta cuando el primer rayo nos da el sol matutinal, custodiando un capital, que disfruta otros señor; por derecho o por error, que la ley sería distinta si en vez de de hacerla con tinta, se escribiera con sudor”

“Brindo por el albañil; del nivel y la plomada. que ve su dicha soñada, siempre al borde de un pretil.

Que de un abril a otro abril, lo pasa entre construcciones, va revocando ilusiones; paciente estoico, sufrido y a veces no tiene un nido ¡para abrigar a sus pichones!”

“¡Brindo por el carpintero! noble oficio donde cuadre, si uno fue elegido padre del que murió en el madero. Está en llanto primero y en la última partida, está en la mesa tendida y en el milagro mas cierto; ¡de intentar que un árbol muerto siga acunando la vida!”

“Brindo por todas las manos que ejercen nobles oficios, sin ahorrar los sacrificios que a veces resultan vanos. ¡Trabajadores hermanos que en fatigosas jornadas siguen gestando alboradas… ¡Quiero hacer un brindis más porque haya justicia y paz, sin manos desocupadas!”

Un brindis que hasta sin guitarra, hay que hacer a diario.

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