Colaboraciones

Paso a Desnivel | David Cárdenas Rosas | “Las Grandes Aguas”.

Cuando se mira y se lee, parece un pensamiento más.

Un pensamiento escrito en piel…de esos que venden en los tianguis y mercado de artesanías…

Pero no es solo un pensamiento… Es una filosofía, una conducta…

El pensamiento dice más o menos así:

Para ti no habrá ya sol.

Para ti no habrá ya muerte.

Para ti no habrá ya dolor.

Para ti no habrá ya calor.

Ni sed, ni hambre, ni lluvia,  ni aire, ni enfermedades, ni familia.

¿Juras cumplir con el

mandato divino?

¡Ehui¡

Y la pregunta es: ¿hasta qué grado el ser humano debe de comprometerse con el deber o las causas de los demás…?

¿Hasta dónde debe de renunciar a su Yo, por el deber ser?

¿Hasta qué grado debe de poner a prueba su resiliencia…?

Cuánto tiempo podrá soportar una persona, para trascender los dolores y angustias que provocan en ocasiones la toma decisiones que afectan a sus seres más cercanos… ¿Cuánto?

La honestidad, el deber ser, los valores que forman a una vida recta, sólida, cuando son puestos a prueba, ¿podrán salir airosos del lance…?

Difícil de descifrar…

Para cada defecto, -dicen-  siempre existe una virtud…

Ahora bien, la virtud, por antonomasia ¿es virtud? O esa “virtud” es la negación -en y de la caída-  para pagarse con un aplauso a la vanidad propia…

Eso y nada más que eso, se pregunta Carlos Rivas.

Carlos Rivas un Ingeniero que lleva al cabo la construcción de una Presa en Tamaulipas y el cual es tentado por la corrupción, y el dinero fácil.

Rivas es el personaje central de la novela “Las Grandes Aguas” de  Luis Spota.

Carlos se pregunta –quizá como todas y todos…

¿Se es virtuoso por vocación? ¿O se es virtuoso para echar en cara los defectos y errores  de los otros?

¿Es virtud el no caer en corrupción?  O al señalar que “no caemos” convertimos en un defecto mayor a esa virtud.  Convertimos pues a la austeridad en egolatría y ensoberbecidos juzgamos  la “caída” de los demás, brindándole un aplauso a nuestra vanidad.

Cuando sabemos que muchos no “caen” -mas por miedo- que por virtud ¡o por ausencia de oportunidades…!

Resumiendo, las virtudes son resultado de una vida de humildad…

Pero la humildad cuando es advertida, pasa a ser una virtud inadvertida y se convierte en pecado.

Bueno; pues a esto se enfrenta el personaje de esta magistral novela

¿Podrá Carlos Rivas mantenerse estoico ante el cúmulo de tentaciones, del dinero fácil?

¿Logrará salir ágilmente de la encrucijada ante la idea de perder a su hijo enfermo o sucumbirá ante el crimen para salvarlo…?

Un libro que nos confronta…

Las Grandes Aguas de Luis Spota.

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