Países de AL caen como fichas de dominó hacia gobiernos de derecha: Gerardo Torres Salcido
La Cumbre de Panamá es un primer esfuerzo para imaginar una gobernanza regional basada en principios de solidaridad, cooperación y concertación política, señaló Claudia Márquez Díaz
A 200 años de la realización del Congreso de Panamá, la reflexión académica es fundamental para tener una luz en el camino en momentos en que la región da un giro hacia tendencias más retardatarias, manifestó el director del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC), Gerardo Torres Salcido.
Aquella cumbre diplomática, rememoró, fue el inicio de las ambiciones y aspiraciones de América Latina y el Caribe por la unidad e integración frente a lo que ya se veía como la amenaza geopolítica fundamental: la América del Norte.
Ante José Ramón Briseño Ruiz, investigador del CIALC y presentador de los trabajos inaugurales del simposio “El bicentenario del Congreso de Panamá: Implicaciones geopolíticas y relevancia actual”, dijo:
Como fichas de dominó, los países de nuestra región caen hacia gobiernos de derecha. El reciente caso de Colombia nos recuerda la vigencia de esta aspiración.
En el auditorio Leopoldo Zea del CIALC resaltó el impacto del Congreso de Panamá en el escenario internacional y en el acervo integracionista latinoamericano, pues intentó crear un bloque de poder regional capaz de equilibrar la influencia de potencias como Estados Unidos (EUA) y Europa.
Reunió a representantes de todos los países independentistas y México jugó un papel prioritario. Sin embargo, por las circunstancias geopolíticas del momento, por la influencia de Inglaterra y las ambiciones de EUA fue solo un primer intento.
A la asamblea en Ciudad de Panamá acudieron de la Gran Colombia (conformada entonces por los actuales territorios de Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá), México, Perú y las Provincias Unidas del Centro de América (constituidas por Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica).
