Economia

Menor natalidad presiona el futuro de las pensiones y las finanzas públicas

  • La tasa de fecundidad en México cayó de 1.9 a 1.2 hijos por mujer entre 2019 y 2024; advierten que el envejecimiento poblacional reducirá la fuerza laboral y la base de contribuyentes.

Ciudad de México, 18 de octubre del 2026.- La disminución de los nacimientos en México plantea desafíos de largo plazo para las finanzas públicas, debido a que en las próximas décadas habrá menos personas en edad de trabajar y contribuir al sistema tributario, mientras aumentará la proporción de adultos mayores que requerirán pensiones y otros servicios.

Ramsé Gutiérrez, codirector de inversiones en Franklin Templeton Investments México, advirtió que el descenso de la natalidad está modificando las perspectivas demográficas y económicas del país, con posibles repercusiones en la sostenibilidad de los sistemas de retiro y en la capacidad recaudatoria del Estado.

El fenómeno adquiere mayor relevancia en un mercado laboral donde 52 por ciento de la población ocupada, equivalente a cerca de 33 millones de personas, trabaja en la informalidad, de acuerdo con las cifras citadas. Esta condición limita la base de trabajadores que contribuyen regularmente mediante impuestos y aportaciones a la seguridad social.

Los datos de la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportan que la tasa global de fecundidad descendió de 1.9 hijos por mujer en 2019 a 1.2 en 2024. Con este nivel, México se ubicaría en parámetros similares a los de Grecia e Italia, países que también enfrentan bajas tasas de natalidad.

De confirmarse esta tendencia, el crecimiento demográfico nacional podría situarse muy por debajo de las estimaciones oficiales. El Consejo Nacional de Población (Conapo) había calculado una tasa de fecundidad de 1.92 hijos por mujer para 2023 y proyectado una reducción a 1.49 hacia 2070.

La tasa global de fecundidad estima el número de hijos que tendría una mujer durante su vida reproductiva si se mantuvieran las condiciones de natalidad observadas en un periodo determinado. Según los datos del Inegi citados en la información, entre 2020 y 2024 el indicador disminuyó en 0.7 hijos por mujer respecto de los cinco años anteriores.

Aunque esta reducción no significa que la población mexicana comenzará a disminuir de inmediato, sí anticipa una transformación progresiva de su estructura por edades, con una menor proporción de niños y jóvenes y un incremento gradual de los adultos mayores.

La evolución demográfica ya muestra algunos cambios. Entre 2020 y 2025, la edad mediana de la población pasó de 29 a 32 años, mientras que el crecimiento anual se desaceleró a 0.7 por ciento, frente al registro previo de uno por ciento.

Ante este escenario, Gutiérrez sostuvo que el reto va más allá de las proyecciones poblacionales, pues involucra la capacidad del país para financiar sus compromisos sociales y mantener una base suficiente de contribuyentes.

“La pregunta relevante no es sólo demográfica. Es financiera y fiscal”, enfatizó el especialista.

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