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Inspiración espacial: Astronauta de la NASA Barry Wilmore urge a estudiantes del IPN a perseguir la excelencia

IPN se convirtió en el epicentro de la divulgación científica tras recibir al capitán aviador y astronauta de la NASA, Barry Wilmore

CIUDAD DE MÉXICO.— El Auditorio Principal del IPN se convirtió en el epicentro de la divulgación científica tras recibir al capitán aviador y astronauta de la NASA, Barry Wilmore. Durante una conferencia magistral organizada por la Secretaría de Investigación y Posgrado, el experimentado tripulante —quien acumula un récord de 464 días en el espacio— invitó a la comunidad politécnica a romper paradigmas y alcanzar metas de alta exigencia.

Frente a cientos de estudiantes, Wilmore detalló los rigurosos desafíos técnicos de las misiones espaciales y enfatizó que la precisión absoluta es un factor vital tanto para pilotear una nave como para el desarrollo profesional en la Tierra. El astronauta estadounidense concluyó su mensaje exhortando a los jóvenes a mantener una actitud de humildad, perseverancia y mejora continua frente a los retos académicos, consolidando la vocación del IPN como semillero técnico del país

En el marco del Día del Politécnico, el astronauta estadounidense suelta una pregunta que alude a lo onírico:

“¿Quién no ha soñado con las estrellas y el espacio?” inquiere el veterano ante el auditorio lleno. Añade que de joven soñaba con muchas cosas, y cuando terminó la universidad tuvo la sensación patriota de que tenía un deber con su país, por lo que se enlistó en la Marina donde surcó los cielos y el mundo giró en torno a él, mientras servía a su patria.

De pronto –narra- se encontró en la NASA a bordo de una nave espacial. Ante esas situaciones en que nos pone la vida, invita al auditorio a reflexionar sobre perseguir la excelencia, porque alcanzar grandes metas requiere estándares altos. “No se queden con la barra baja”, sugiere.

El capitán Wilmore destaca que parte de su travesía durante estos 25 años tiene que ver con la fe, porque ver a la Tierra girar 8 kilómetros por segundo desde el espacio es una experiencia que nos pone en una posición de humildad. “Nadie puede recibir nada sin que le haya sido dado desde el cielo”, asegura.

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