Iñárritu ingresa a El Colegio Nacional y reivindica el cine como experiencia humana frente a la inteligencia artificial
- El cineasta mexicano llamó a las nuevas generaciones a “mirar el mundo real” y defendió el arte como una expresión nacida de la emoción, la vulnerabilidad y la experiencia vivida
Ciudad de México, 27 de mayo de 2026.- Alejandro González Iñárritu se incorporó oficialmente a El Colegio Nacional, convirtiéndose en el primer cineasta en formar parte de la institución que agrupa a algunas de las figuras más destacadas de la ciencia, las letras y las artes en México.
Durante su lección inaugural, titulada La alucinación consensuada, el realizador mexicano reflexionó sobre el papel del cine, la creación artística y los desafíos contemporáneos frente al avance de la inteligencia artificial, al tiempo que reivindicó el arte cinematográfico como una experiencia profundamente humana.
Visiblemente conmovido, González Iñárritu agradeció la invitación para integrarse a la institución y confesó que durante años dudó en aceptar la propuesta impulsada por el escritor Juan Villoro.
“No soy, después de todo, un hombre de palabras; todo lo que digo es en imágenes, en planos, en encuadres y silencios incómodos”, expresó al inicio de su intervención.
El cineasta reconoció sentirse honrado, pero también abrumado por la responsabilidad de integrarse a un espacio conformado por figuras consideradas referentes del pensamiento y la cultura nacional.
Durante la ceremonia, el presidente de El Colegio Nacional, Felipe Leal, realizó un recorrido por la trayectoria del director mexicano, destacando obras emblemáticas como Amores perros, 21 gramos, Babel, Biutiful, Birdman y El renacido, producciones donde, señaló, el realizador ha explorado temas como la paternidad, la migración, el trauma y la mortalidad.
En su discurso, González Iñárritu sostuvo que el arte no depende de reproducir fielmente la realidad, sino de la experiencia emocional y simbólica que provoca en quien la observa.
“La realidad no es suficiente para el arte. Esta necesita la imaginación”, afirmó.
A lo largo de la ponencia compartió anécdotas sobre distintos procesos creativos de su filmografía, entre ellos la grabación de escenas de Birdman protagonizadas por Michael Keaton, así como material inédito de Bardo y explicaciones técnicas sobre la estructura narrativa de Amores perros.
El director mexicano también dedicó parte de su intervención a cuestionar la superficialidad del cine contemporáneo y el uso creciente de la inteligencia artificial en los procesos creativos.
Sostuvo que el arte auténtico surge de la experiencia humana, de la vulnerabilidad y de las emociones construidas a partir de la vida real, elementos que, afirmó, ninguna tecnología puede replicar plenamente.
“La inteligencia artificial puede hacer pirotecnia visual de primer nivel, pero detrás no hubo nadie que amara, que sufriera o que viviera”, señaló.
En ese contexto, hizo un llamado a las nuevas generaciones de cineastas a experimentar el mundo más allá de las pantallas y reivindicó el cine como “un viaje que se hace con el cuerpo”.
“El conocimiento se hereda, pero la sabiduría sólo se gana haciéndolo”, expresó.
Al cierre de la ceremonia, Juan Villoro destacó que con el ingreso de González Iñárritu no sólo se incorpora una figura individual, sino también el oficio cinematográfico al seno de El Colegio Nacional.
“A pesar de la legión de espléndidos cineastas mexicanos, El Colegio Nacional no había incluido en sus filas a la profesión que permite estar en la Luna sin despegar de la tierra”, afirmó el escritor.
El acto contó con la presencia de familiares, colaboradores y figuras del ámbito cultural y periodístico, entre ellas Carmen Aristegui, Guillermo Arriaga y Luis Mandoki.
