Respaldo

INALI se suma al desarrollo de los pueblos indígenas

Pachuca, Hgo., 15  de junio 2015. 

*Firma de convenio permitirá dar certeza en juicios agrarios: Héctor Pedraza 

Con el objetivo de generar condiciones de acceso a la justicia para los pueblos indígenas en el país, se suscribió un convenio de colaboración entre el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), y el  Tribunal Superior Agrario (TSA), donde estuvo como testigo el presidente de la Comisión de Recursos Hidráulicos del Congreso del Estado de Hidalgo, Héctor Pedraza Olguín.

Con la firma de este documento, el personal del Tribunal Superior Agrario tendrá acceso y uso al Padrón Nacional de Intérpretes y Traductores en Lenguas Indígenas (PANITLI), indicó el legislador de origen hñahñu. Asimismo, dijo que el compromiso de ambas instituciones es realizar diplomados, talleres y cursos de formación de intérpretes y traductores, acciones de capacitación sobre derechos lingüísticos y sistemas normativos de las comunidades indígenas, así como reuniones de trabajo para la sensibilización, promoción y fortalecimiento de las lenguas indígenas al interior de las instituciones públicas estatales.

Pedraza Olguín añadió que este tipo de acuerdo facilita a millones de indígenas, tener certeza dentro de los juicios agrarios; recordó que la propiedad social de México no sólo está en sus grandes riquezas naturales, sino también en los sujetos agrarios, ya que son 29 mil 442 los ejidos y dos mil 343 comunidades que ocupan las 100.3 millones de hectáreas del territorio nacional.

Para el caso de Hidalgo detalló que se tienen mil 167 núcleos agrarios, de los cuales mil 022 son ejidos y 145 comunidades. La propiedad social ocupa 953 mil 171 hectáreas que equivalen al 46 por ciento de la superficie total del territorio estatal, que es de 2 millones 081 mil 300 hectáreas.

Héctor Pedraza, también vicepresidente para América de la Asociación Mundial de Ingenieros Agrónomos, aseveró que «el campo no es un problema, sino la solución de los problemas», gracias a los esfuerzos de los diferentes órdenes de gobierno, la producción en el campo, así como la agricultura familiar y programas como la Cruzada contra el Hambre, México va en buen camino hacia la reducción de la pobreza y desnutrición.

“El hambre y la pobreza no solamente se resuelven con comida, sino con base en el trabajo, con las escrituras de sus parcelas, electrificación, pavimento, proyectos de desarrollo, proyectos productivos e incentivos a la agricultura”, enfatizó Pedraza Olguín.

Un ejemplo de estos últimos son los casos de la agricultura familiar, de los cuales tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, las familias gestionan más de 500 millones de explotaciones agrícolas, o nueve de cada diez de ellas, lo que convierte a las explotaciones familiares en la forma predominante de agricultura, pues no sólo producen 80 por ciento de los alimentos del mundo, sino que además actúan como guardianes de un 70 a 80 por ciento de las tierras agrícolas.

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